Realidades y leyendas

Jaime Gallardo
jueves 26 de marzo 2020

Escribo estas líneas justo en el día en el que, según lo planeado, debería de estar en Charlotte North Carolina para el partido en el que la Selección Mexicana se enfrentaría al conjunto de la República Checa en encuentro correspondiente a la Fecha FIFA del mes de marzo, pero se volvió a comprobar que “el hombre propone y Dios dispone” por eso yo estoy en mi casa y el Tata Martino en la suya, en Argentina.

En este momento en todo el planeta se intenta capear un furioso vendaval al que llaman “coronavirus” y que tiene a la humanidad en jaque. No hay rincón en el planeta en el que la pandemia no haya trastocado de manera intempestitva, para algunos más para algunos menos, su vida diaria.

Millones de personas hoy echamos de menos y valoramos, cosas, situaciones, usos y costumbres que rutinariamente nos son intrascendentes. El fútbol, que tanto nos gusta y nos apasiona, ni hablar, hoy lo extrañamos como pocas veces, una de las razones es porque no sabemos cuándo volveremos a ver en acción a nuestro equipo favorito.

Las acaloradas polémicas, lo debates subidos de tono, las alegrías, los desencantos, los corajes, las mentadas a los árbitros y hasta la permanente e interminable discusión sobre el VAR nos han dejado un vacío que se intenta llenar recordando partidos memorables, rememorando a los ídolos de todos los tiempos e incluso lanzando retos para dominar, cual balón, un rollo de papel higiénico. ¡Cómo nos haces falta, futbol!

Al sentimiento, la razón le impone que la vida está por encima de todo y que, mientras no existan las condiciones requeridas, los estadios seguirán con sus puertas cerradas y eso no se sabe cuándo terminará. El deseo es que pudiera ser mañana mismo.

En este contexto falleció (y no por coronavirus) a la edad 103 años, Ignacio Trelles, un personaje único e irrepetible en la historia del futbol mexicano de la cual Don Nacho fue protagonista en una parte muy abultada.

Nacido en Guadalajara en julio de 1916, Trelles creció y vivió en la colonia San Miguel Chapultepec de la Ciudad de México. Jugó en el Necaxa, América, Monterrey, Vikingos de Chicago y Atlante. Una fractura de tibia y peroné truncó su carrera como futbolista después de 14 años.

Como entrenador debuta en 1950 dirigiendo al Zacatepec y se retira con el Puebla en 1991. En 41 años como Director Técnico dirigió además de a Cañeros y Camoteros, al Cuautla, Marte, América, Toluca, Cruz Azul, Atlante y a los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara.

Con más de mil partidos dirigidos, Don Nacho logró siete títulos de liga: 2 con el Zacatepec, 2 con Toluca y 2 con Cruz Azul y uno con el desaparecido Marte. Es, junto con Ricardo Ferretti, el entrenador con más campeonatos, con la diferencia que Trelles los consiguió en torneos largos y Tuca en torneos cortos.

Junto con otro “Rey Midas”, Víctor Manuel Vucetich, es el único entrenador en ganar 4 títulos con equipos diferentes.

Dirigió en varias etapas la Selección Mexicana, en los mundiales de Chile ’62 e Inglaterra ’66. Bajo el mando de Don Nacho Trelles, el Tri ganó su primer partido en una Copa del Mundo ante Checoslovaquia en 1962, eran las épocas en las que el futbol mexicano ni siquiera conocía la aspiración del mentado quinto partido, eran los tiempos hablando de mundiales en que la premisa era evitar las goleadas y en la que se festinaban los empates.

Además de un gran estratega, Don Nacho fue genio y figura, famoso por sus logros como entrenador como por sus frases celebres: “en el futbol lo que importa es el resultado”, “¿clásicos? solamente los cerillos” (así se llamaba la marca de los cerillos), “el entrenador siempre tiene las maletas listas”, “los ‘clásicos’ se juegan con la cabeza fría y los pies calientes”, “la camiseta del Cruz Azul pesa lo mismo que un bulto de cemento”.

Otras más, cuando uno de sus jugadores tuvo un problema extra cancha, Trelles lo defendió diciendo “lo quiero para que meta goles no para que se case con mi hija”, o cuando uno de sus futbolistas se molestó porque lo sacó de cambio, sin empacho Trelles le dijo “hable con el árbitro y si nos permite jugar con 12 yo no tengo inconveniente en que usted siga jugando”.

Mención aparte sus polémicas con los árbitros. A Domingo de la Mora le reclamó diciendo.”usted no tiene criterio, ni pantalones, es un inepto, y conste… no estoy insultándolo”. Pero la más “sabrosa” de todas fue con el inolvidable Arturo Yamasaki quien en un partido lo expulsó por aventar dos balones a la cancha y así parar el encuentro porque el rival presionaba al equipo de Trelles, el silbante le dijo: “Don Nacho lo invitó a que abandone la cancha”, a lo que respondió “gracias Don Arturo, pero no acepto la invitación”, Yamasaki replicó diciendo: “o se sale usted o me salgo yo”. Trelles contestó “sálgase usted si gusta, es la autoridad, porque yo estoy muy a gusto”. Al final, el partido se suspendió.

La pícara personalidad de Nacho Trelles fue recreada por Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” en la película “El Chanfle”, Ramón Valdés (Don Ramón) hizo el papel de entrenador del equipo protagonista del film ataviado con la boina y el saco típicos del mítico Director Técnico.

El deceso de Ignacio Trelles se produce, como ya se mencionó, en el marco de las medidas de prevención del coronavirus lo cual impidió que a Don Nacho se le realizara el homenaje y el funeral que merecía.

En contraste, esas mismas medidas que han contraído la información deportiva permitieron que la mayoría de los medios de todo tipo le dieran un amplio espacio para homenajear la vida, obra y legado de una leyenda en toda la extensión de la palabra del futbol mexicano.

Descanse en paz, Ignacio Trelles Campos.

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