Qué Lío se armó con Messi

Leo Levin
martes 8 de septiembre 2020

(Columnista invitado. La voz del hincha)

De antemano sabemos que vamos a leer y escuchar que cuando Messi hace las cosas muy bien, las hace muy bien; y cuando no, también las hace muy bien. Basta recordar que fue elegido como Mejor Jugador del Mundial 2014 y todos recordamos cómo fue su desempeño.

En el caso del actual conflicto no se trata de una apreciación subjetiva sino de un contrato que, como todos, establece claramente las obligaciones y derechos de ambas partes, entre ellas la cláusula de salida para interrumpir el mismo.

Aquí Messi, que procedió mal, procedió muy mal. Aunque sigamos leyendo mucha obsecuencia involuntaria, o con intereses, que insistirán en lo contrario.
¿Se puede estar de acuerdo en que lo que Messi considera como una falta de proyecto deportivo del club que lo tiene contratado, es causal de ruptura del mismo cuándo y como él quiera? Y cuál considera que es esa falta de proyecto deportivo, ¿la no contratación a su pedido de Neymar? ¿Ese era su buen proyecto deportivo integral?

Hasta hace no mucho tiempo, diría meses, Ter Stegen – Piqué – Umtiti – Alba – Rakitic – Busquets – Arthur – Vidal – Suárez – Griezmann…, eran todos jugadores de categoría superior. ¿Y qué pasó entonces? ¿Qué sucedió después del vergonzoso 8 a 2 del Bayern? Se sumó esta frustración a las del papelón de hace un año con Liverpool, o dos con Roma, o tres con Mónaco (más allá de haber clasificado con bastante polémica) y entonces, al igual que sucede con la Selección Argentina, Messi es el mejor de la historia, sigue haciendo todo en forma fenomenal. Pero, todos los que lo rodean, compañeros, jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes de clubes, Asociaciones, Federaciones y Proyectos Deportivos, ¿no saben acompañarlo?

La habilidad de Messi para jugar al fútbol es innegable y el primero en haber aceptado que tiene un contrato para desarrollar esa cualidad acorde a lo que merece es él. Hoy es víctima de una nueva frustración de la que vuelve a ser parte, pero no del incumplimiento por parte del Barcelona de su contrato.

Esta reacción de querer interrumpir su vínculo contractual, como lo fue su discontinuidad en la Selección Nacional luego de una derrota en Copa América, es la misma que muestra ante adversidades durante los partidos, cuando deja de jugarlos, camina la cancha y clava la vista en el césped. Y así como su habilidad, potencia, talento y velocidad son las características excepcionales de su juego, esta de su carácter depresivo y derrotista, también. Y esto le juega muy en contra en su carisma.

No creo que esta novela termine aquí, con Barcelona equivocado por no haber renovado el contrato de Messi con suficiente antelación a la culminación de este, ya que en menos un año vence y Messi se irá de forma irreversible dejando 0 dólares en su patrimonio. Y Messi (figura del fútbol mundial) jugando casi por un año en un club donde no desea para nada hacerlo. La solución tendrá que ser otra, mejor para ambas partes.
El Barca de Messi cosechó muchos simpatizantes –espectadores a lo ancho de todo el mundo, acostumbrados a sus espectáculos y triunfos fáciles-. Cuando deje de ser su jugador, su “fanaticada” caerá. El negocio del fútbol está sostenido por la pasión de los hinchas, fanas, torcedores, tifossi… Que con alegrías, emociones y tristezas, en los triunfos y las derrotas, se juegue bien o mal, seguirán existiendo siempre. Pero de ninguna manera por esos ESPECTADORES de espectáculos de triunfos garantizados y por tiempo acotado.

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