Peseiro y la ruptura estilística en Venezuela

Daniel Chapela
jueves 12 de noviembre 2020

Lo que sigue no es una exposición basada en gustos personales: se trata solo de una descripción de hechos para darle contexto al presente de la selección y su estilo.

Terminado el ciclo de Richard Páez a finales de 2007, se produjo una ruptura estilística en la Vinotinto.

Del juego de asociación que alumbró el “boom” en 2001, se pasó a una propuesta basada más en el “repliegue y contragolpe” como concepto predominante entre las eras Farías, Sanvicente y Dudamel. Con algún que otro matiz, esa fue la idea madre.

Hablamos de más de una década: 12 años de un modo de jugar que condicionó a casi dos generaciones. Incluyendo aquí a los tres seleccionados que clasificaron a copas del mundo en categorías menores.

Ni mejor ni peor. No hablamos, insisto, de gustos. La selección fue competitiva.

Con Peseiro, sin que la dirigencia tuviese idea alguna de ello, se produjo una nueva ruptura conceptual. El técnico portugués es, simplificando, un entrenador propositivo. Así han sido sus equipos. Y es probable que, con tiempo de trabajo, sea en esa dirección hacia donde apunte.

¿A qué refiere? A conjuntos que manejen otro tipo de conceptos: presión adelantada, defensa en espacios amplios, ataque en zonas reducidas. Todas acciones que requieren de entrenamientos para alcanzar funcionamiento y sincronías. Y, sobre todo, cambiar de forma drástica un patrón.

De allí que, ante la primera puesta en escena, en Barranquilla, el salvavidas haya sido volver a las fuentes como medida de emergencia. Porque la eliminatoria es así y el tren pasa rápido. El DT lo ha dicho por activa y por pasiva, pero no hay comprensión de su “idioma”.

A Páez le costó meses encontrar ese funcionamiento. Y el propio Richard ha dicho que fue fundamental el mes completo de entrenamientos que tuvo con sus futbolistas durante la Copa América 2001. En la que perdió los tres partidos, acoto. Inmediatamente después nació el “boom”.

Lo mínimo que se le debería conceder al nuevo técnico, si es que alguien asume la responsabilidad del cambio que representaba su llegada, es tiempo para trabajar y consolidar sus propios conceptos. Y disposición de los futbolistas a asimilarlos. ¿Podrá ser en plena eliminatoria?

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