La burbuja del mercado de fichajes

Bryan Spira
viernes 17 de abril 2020

Son las 6:00 am. Suena mi despertador y la mano, como si de un impulso incontrolable se tratara, toma el celular y lo desbloquea. Comienzo a buscar las portadas de los periódicos deportivos más influyentes del planeta.

Entro a sus sitios en internet esperando encontrar que el Liverpool ya es campeón de la Premier League por primera vez en su historia, que Messi, ante todos los pronósticos pesimistas, llevó al Barcelona a la final de la Champions enfrentando al Manchester City que busca con Guardiola levantar el título de la competición que se perderá los siguientes dos años por incumplir con el FairPlay Financiero de la UEFA, que Zidane finalmente ganó LaLiga y que la Lazio dio la campanada y se llevó la Serie A ante el todopoderoso gigante de Turín con Cristiano Ronaldo a la cabeza.

Rápidamente despierto de la utopía como si el suelo me hubiese frenado luego de haber caído de la cama, como cuando era niño y dormí por primera vez en una litera, despertando luego caer desde las alturas de aquel colchón que parecía estar suspendido en el aire sin contención alguna.

Comienzo a ver las portadas, ahora con ambos ojos abiertos, y veo rumores que van y vienen.

Durante los últimos años, nos acostumbraron a tasar a jugadores de menos de 25 años en cientos de millones, pareciéndonos Haaland, con apenas 19, una ganga de 20 millones de euros y hoy valorado en 72 MM.

Para ponerlo en contexto, Ronaldinho llegó al Barcelona en el 2003, luego de haber guiado el anterior año a Brasil a ganar su quinto mundial, por poco más de 32 millones de euros.

En menos de 20 años, el mercado pasó de traspasar a sus estrellas por montos estratosféricos pero acordes a la realidad del mercado, a romper el récord de traspasos más costosos en cuestión de meses; Cristiano Ronaldo superó a Zidane, luego Pogba recomprado por el Manchester United en el peor negocio de la historia tras dejarlo ir gratis y repatriarlo por más de 100MM; Higuaín a la Juventus, Bale al Real Madrid, Mbappé siendo adolescente al PSG por casi 200 MM de euros, Neymar también a la capital francesa por 222 millones de euros; Dembélé que pasó de ser fichado por el Dortmund a cambió de 15 millones a ser vendido un año más tarde por 125 MM.

El mercado de fichajes del fútbol europeo parecía entrar en una burbuja que en algún momento explotaría y ningún equipo, salvo los vendedores por naturaleza y filosofía, parecían prepararse.

Llegó el COVID-19 y el fútbol paró en casi todo el mundo, la incertidumbre sobre la continuidad de los campeonatos que se estaban jugando quitan el sueño a fanáticos y protagonistas, quitando a los equipos ingresos por “día de partido”, publicidad y pare usted de contar.

Entre anuncios de recortes salariales a los jugadores, que en los grandes equipos europeos se acercan al 80% de los gastos totales de los clubes, sorprende cuando se ponen en contraste las portadas que llevan a Mbappé a un equipo y a Lautaro Martínez o a Icardi a otro, dejándonos el pensamiento sobre cómo equipos que hoy deben tomar medidas judiciales para poder pagar menos a sus empleados, podrían permitirse semejantes contrataciones en solo unos meses.

Cuando un equipo recibe por ejemplo 150 millones de euros por un jugador, automáticamente busca reforzarse con ese dinero; los demás equipos conocen el nuevo y jugoso ingreso que acaba de tener el club en cuestión, y aprovechan para inflar un poco el precio de su activo (jugador) con el que el primero busca reforzarse.

Este sistema hará que a su vez el equipo que vendió de cierta manera inflado a su jugador, también compre a otro jugador a sobreprecio y así es como se va (o se fue) inflando la burbuja del mercado de fichajes.

La crisis en torno al coronavirus está demostrando a los equipos que se debe trabajar de manera distinta y que para que podamos tener un espectáculo que pueda sobreponerse a las adversidades económicas, la naturaleza del negocio debe cambiar; Así como la FIFA tiene un fondo sólido para sobrellevar situaciones externas desfavorables, los equipos deben ser instruidos con herramientas para que la tormenta no tire abajo el barco y sobre todo, herramientas para mantener sano el negocio.

Sabíamos que la burbuja iba a explotar, pero finalmente una pandemia demostró la fragilidad de los protagonistas del negocio (clubes) que más millones mueve alrededor del mundo, y que hoy batallan para pagar a sus empleados debido a malas decisiones y a jugar un juego de reglas maleables, que el deporte cambió para siempre y que seguramente durante los primeros años post-coronavirus nos sentiremos como a principio del milenio, viendo como superestrellas fichan por equipos por cifras que antes hacían más lógica que ahora.

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