Eterno Calderón

Rosa Beatriz Sanchez
lunes 5 de junio 2017

Tras la final de la Copa del Rey edición 2017, el mítico estadio Vicente Calderón cerró sus puertas para siempre y pronto será demolido. El equipo se trasladará al nuevo estadio situado en el distrito de San Blas-Canillejas, el Wanda Metropolitano, o mejor conocido como “La Peineta”, con capacidad para 68.000 espectadores.

El Calderón fue la casa del Atlético de Madrid durante los últimos 51 años, casi la mitad de su vida institucional, y pocos se resignan a dejar morir ese importante bastión de la historia de uno de los clubes más populares de España. Es por eso que se ha puesto en marcha una creativa propuesta para que el Vicente Calderón “done sus órganos” y siga vivo en cada uno de los pequeños clubes de base de la ciudad de Madrid, que necesitan ayuda para poder sobrevivir. Bajo la consigna “ETERNO CALDERÓN”, la revista Líbero ha lanzado la campaña a través del portal Change.org, pidiendo a las autoridades del equipo rojiblanco un acto de generosidad: donar a los pequeños clubes de Madrid todas las estructuras del viejo estadio que puedan ser de utilidad: las porterías, los asientos, las luces, los banquillos y hasta el propio césped. Ya hay mas de 10 equipos que esperan una donación y otros más siguen sumándose a la lista. La revista invita a firmar la petición a todos los fans del Atleti y del fútbol en general.

Sin embargo, después del partido ante el Real Madrid por la Champions, algunos fans se llevaron sus asientos de recuerdo. A partir de allí, el club ha decidido permitirle a sus abonados llevarse sus butacas antes de la demolición y luego poner a la venta el resto, junto con otros recuerdos del estadio.

Vender o donar, pareciera ser ahora la cuestión…

La iniciativa de Líbero, de una gran carga emotiva y que apela al sentimentalismo de propios y extraños, me encanta y me conmueve, la aplaudo y la comparto…me parece absolutamente ponderable, porque le brinda al equipo colchonero una magnífica oportunidad de hacerse más grande y más querible. Una persona que dona sus órganos puede salvar a muchas otras. El criterio aquí aplica a la perfección: un club salvando a otros con aquello que ya no necesita.

Siempre es bueno colaborar con buenas causas. Ojalá que Enrique Cerezo, Gil Marín y demás autoridades consideren esta petición y ayuden a que el Vicente Calderón siga vivo en cada uno de los clubes más humildes de Madrid.

Dice Joaquín Sabina, reconocido fan colchonero, en su himno del Centenario: “Para entender lo que pasa, hay que haber llorado dentro del Calderón, que es mi casa. O del Metropolitano, donde lloraba mi abuelo con mi papá de la mano”. Coincidentemente, mi abuelo (también madrileño y fan del Atleti), ha sufrido y llorado en esos dos bastiones rojiblancos, y estoy convencida de que eternizar el Calderón de esta manera, sería el mejor homenaje a su historia de club popular, dejando el museo para los otros.

Porque la solidaridad es, también, una parte importante de la grandeza.

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