De 14, Europa ganó 13

Jorge Da Silveira
sábado 13 de febrero 2021

En nota anterior referíamos a los títulos mundiales de Selecciones y que tras una paridad con primacía sudamericana, en las últimas cuatro ediciones vencieron los europeos que ahora lideran la estadísitica 12 a 11.
En lo relacionado a los clubes la realidad es muy diferente y en los últimos años netamente favorable a los del viejo continente.

Desde el año 1960 comenzó a jugarse la Copa Intercontinental, entre el Campeón de Europa y el de Sud América. Dada la superioridad expuesta en las confrontaciones internacionales se decía que el ganador era el Campeón del Mundo, aunque no participaran clubes de Centro y Norte América, de Africa, Asia y Oceanía.

A partir del 2005 comenzaron a disputarse los Campeonatos Mundiales de Clubes, en los que participaron los Campeones de los cinco continentes más un equipo del país organizador.
Mientras se llevó a cabo la Copa Intercontinental hubo superioridad de los sudamericanos, que hasta 1984 habían obtenido 15 Copas contra 7 de los europeos. Hasta el 94, 20 a 12. Ahí se dio una racha del 95 al 99 de 5 triunfos europeos que emparejaron los números 20 a 17. Cuando terminó de disputarse la Copa Intercontinental, Sud América había obtenido 22 y Europa 20.

Cabe recordar que desde el inicio se jugaban dos partidos, uno en cada continente. Si ganaban uno cada uno o empataban los dos se disputaba un tercer partido en el continente del segundo juego. En 1960 el primer partido fue en Montevideo y la revancha en Madrid.0 a 0 y 5-1. Real Madrid primer Campeón. Al año siguiente se llevó a cabo el primero en Lisboa y el segundo en Montevideo. Ganaron los locales 1 a 0 y 5 a 0 y debía realizarse un tercer cotejo en otro país sudamericano. Peñarol consiguió que Benfica aceptara jugar el tercer encuentro en Montevideo a cambio de la habilitación de Eusebio, el notable jugador de Mozambique, que hizo su debut internacional en el Estadio Centenario y anotó el golazo de Benfica. Peñarol ganó 2 a 1 y obtuvo así su primer título mundial.

Todo se desarrolló con normalidad hasta 1969, cuando hubo en Buenos Aires incidentes graves entre Estudiantes y Milán. A partir de ese momento los europeos se mostraron cada vez más reticentes a jugar en Sud América, a punto tal que Ayax, Campeón de Europa se negó a jugar con Nacional de Montevideo, Campeón de Sud América, y en su lugar lo hizo Panatinaikos de Grecia, que era el ViceCampeón en 1971.
En 1973 Independiente, Campeón de América, aceptó jugar un solo partido con Juventus y lo hizo en Roma. Los rojos ganaron 1 a 0 con gol del genial Ricardo Bochini. En 1975 no se disputó por ese rechazo de los europeos. A fines de los 70 los europeos dijeron no va más.

Gestiones realizadas por el Vicepresidente de Nacional Don José Sasson ante la UEFA, y con el apoyo de la empresa West Nally, se decidió que de ahí en más se llevara a cabo un solo partido en Tokio, El primero fue entre Nacional de Montevideo y Nottingham Forest de Inglaterra. Ganó Nacional 1 a 0. Así se hizo hasta el 2004, cuando la obtuvo Porto y se dejó de realizar la Copa Intercontinental para dar paso al Campeonato Mundial de Clubes. El primer Campeón fue San Pablo de Brasil, como local, en el 2005.

De las últimas catorce ediciones del Mundial de Clubes trece fueron obtenidas por equipos europeos. Solo Corinthians de Brasil logró el título en el 2012 ante Chelsea. El último Campeón fue, el 11 de febrero de este año, el Bayern Munich, que derrotó en la final a Tigres de México por 1 a 0. Desde 2005 se esperó que la final la jugaran el Campeón de Europa y el de Sud América. Pero en varias ediciones no se dio, al no clasificar el equipo sudamericano.

Las razones de ese neto predominio estadístico radican por un lado en los grandes equipos que fueron Campeones de Europa. El Milan, el Manchester United de Fergusson, el Inter de Milán de Mourinho, que eliminó al Barcelona de Guardiola, tres veces el Barcelona de Messi, cuatro veces el Real Madrid, que llegó a ganarla tres años consecutivos, del 2016 al 2018, en dos ocasiones el Bayern Munich y en una el Liverpool de Jurgen Klopp.

Pero también cabe consignar el cambio en la política de adquisiciones de los clubes de Europa. Antes contrataban a jugadores hechos, de trayectoria probada. Hoy optan por jóvenes promesas que le cuestan menos y a los que terminan de formar en todo sentido en sus filas, para su más rápida utilización en sus primeros equipos. En poco tiempo se nota como cambian sus físicos, sus hábitos alimentarios, su rápida adaptación al tipo de juego europeo, con la consiguiente mejora en su rendimiento en todos los órdenes. Los clubes sudamericanos ven como se llevan a sus principales figuras muy jóvenes y recién vuelven cuando ya no les da para sobrellevar la exigencia del medio europeo. Y los que quedan más tiempo no tienen el nivel de los que emigran. De ahí las diferencias de potencial que explican los resultados.

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