Zidane: El buen gestor

Sammy Sadovnik
Lunes 5 de junio 2017

Uno de los éxitos del Real Madrid esta temporada ganando la duodécima Champions League fue, sin duda, el liderazgo que tuvo desde la banca de la mano de su técnico, Zinedine Zidane, para gestionar su plantilla.

Zidane, con una humildad digna de destacar, inició su carrera como entrenador desde abajo. Comenzó dirigiendo al Real Madrid Castilla, forjando y desarrollando el talento joven de la cantera merengue. Luego fue auxiliar de Carlo Ancelotti en el primer equipo, previo paso por una suerte de asesoría directa con el presidente Florentino Pérez hasta llegar de “bombero” para reemplazar a Rafa Benítez, el exitoso técnico que nunca hizo “click” con la plantilla, apagando el fuego y ganando no sólo la undécima sino también el Mundial de Clubes de la FIFA.

Pero, ¿qué hace que Zidane se convierta en un buen gestor de grupo, de un vestuario que debe ser complicado en la interna, superando egos, crisis, momentos personales y deportivos? ¿Cómo hace este francés risueño en sus ruedas de prensa para convencer al mejor jugador de su equipo que tiene que descansar para llegar bien a la recta final de temporada? ¿Cómo hacer para gestionar y rotar una plantilla que le responda en la cancha en momentos decisivos de una Liga tan luchada palmo a palmo con el Barcelona?

Ese es el éxito de Zizou: haber comprendido que en la gestión de las cargas de sus jugadores estaba el camino del triunfo.

Ayudará que muchos de sus dirigidos sepan que su entrenador fue uno de los mejores, que lo ganó todo como jugador y que se equivocó como todos, probando que también es un ser humano de carne y hueso. Uno, viendo a Zidane y su calma pasmosa aquella noche de Cardiff, se pone a pensar qué tuvo que haberle dicho Marco Materazzi en la final de Berlín en 2006 para que el francés haya perdido la cabeza como lo hizo.

Hasta para la celebración Zidane fue un buen gestor, parco, pausado, dejando que sean sus jugadores, los verdaderos artistas en el escenario, quienes reciban los aplausos del respetable.

Zidane gestionó muy bien todo, incluso en los momentos de polémica alrededor de Isco que estaba más fuera que dentro, en las dudas alrededor de la lesión de Bale, los comentarios en contra del tico Keylor Navas o incluso en el hecho de ni siquiera convocar a James Rodríguez para la final de Cardiff.

Nos guste o no algunas de esas decisiones, Zidane las resolvió bien, sin aspavientos ni frases altisonantes. Lo hizo como lo que es: un buen gestor.

Y punto.

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