Y el buen juego, ¿para cuándo?

Rosa Beatriz Sanchez
Jueves 15 de junio 2017

Entre la jornada eliminatoria que va quedando en el pasado, la Copa Confederaciones de Rusia, más los amistosos de preparación para ambas competencias, en este junio se multiplicaron las oportunidades de ver encuentros de selecciones nacionales al más alto nivel. ¿O acaso debería decir… de selecciones nacionales, obviando lo del “alto nivel”?

Y es por eso que creo que es un buen momento para reinstalar el debate que aborda lo que quizás sea la discusión más antigua del fútbol. ¿Ganar y punto, o ganar jugando bien? Claramente hay dos corrientes bastante radicales al respecto: la “resultadista” o de aquellos que sostienen que lo importante es ganar como sea; y la “lírica”, de quienes entendemos que jugando bien hay más posibilidades de ganar, y por lo tanto es tan importante lo uno como lo otro.

Y en esta última instancia, obviamente también hay discrepancias: ¿qué significa jugar bien? Creo que no debe haber una, sino muchas maneras de jugar bien y casi cualquiera es válida.

El ejemplo más claro y reciente sería el partido que enfrentó por eliminatorias de Concacaf a las dos potencias futbolísticas de la región: México y Estados Unidos. El partido prometía emociones y buen fútbol, entre otras cosas, pero de lo primero se vio poco y de lo segundo nada. ¿Que había que ganar como sea, sumar los 3 puntos que le servirían a los unos para amarrar el boleto a Rusia 2018, y a los otros para no perder el tren de la clasificación directa? Cierto, pero también es cierto que ninguno logró el objetivo de ganar como sea y mucho menos el de jugar bien. ¿O acaso una cosa fue consecuencia de la otra?

Entendiendo que el fin de todo deporte es ganar, me resisto a aceptar la premisa de que el “fin justifica los medios” en este bello deporte y que las formas de ganar pasen a un segundo plano. Y aunque alguna vez escuché que el fútbol es el único deporte donde el que juega peor que el rival puede ganar, y de hecho abundan los ejemplos en la historia que sostienen este argumento, sigo pensando que jugar bien es la mejor manera, y probablemente la más fácil, de lograr la victoria. ¿Se puede ganar un partido jugando mal? Sí, claro! ¿Se puede ser campeón de una competencia jugando mal? Aunque no es imposible, parece más difícil.

Claro, también se puede perder jugando bien, pero eso también es poco probable (aunque sin duda se recuerden casos)
Siempre parece haber excusas para justificar la falta de buen fútbol en equipos plagados de estrellas y grandes profesionales, y si bien se podría argumentar que en una selección nacional hay poco tiempo para trabajar, también debería notarse que a un combinado nacional van los mejores jugadores, los técnicamente mejor dotados, los más talentosos y los que tienen más fútbol en sus pies. A diferencia de un equipo, donde el director técnico solo cuenta con un plantel limitado de jugadores, en una selección nacional la oferta es infinitamente mas amplia, y se convoca a los mejores en cada puesto.

Tanto México como Estados Unidos quedaron a deber en lo futbolístico. Como lo hacen muchas otras selecciones que, por su jerarquía y nombres, deberían entregar algo más que un triunfo a secas. Se entiende que cuando se gana un partido generalmente se soslayan las formas y se disfruta de las mieles de la victoria, pero creo que la practicidad de un resultado no debería conformarnos, al menos como espectadores, amantes del fútbol, fieles y sufrientes seguidores de nuestros equipos. ¿No tenemos derecho a pretender algo más que los tres puntos que nos llevan al objetivo siguiente? Porque corremos el riesgo de que en el objetivo siguiente aplique el mismo criterio. ¿Cuándo dejó el fútbol de ser un entretenimiento y paso a ser pura y exclusivamente una competencia en la que solo sirve ganar, a como dé lugar? ¿Cuándo le toca el turno al buen fútbol? Parece la fábula del burro detrás de la zanahoria.

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