Una ronda que no dejó nada

Andrés Cantor
Domingo 16 de julio 2017

Pasó la primera ronda de la Copa Oro de Concacaf y en lo futbolístico no dejó absolutamente nada. Estamos hablando de un torneo oficial que se juega cada dos años, con equipos devaluados y donde el nivel de los participantes y el sistema de competencia permiten situaciones que atentan contra que estos jueguen mejor. Por ejemplo, ¿dónde se vio que una selección (México) use practicamente tres cuadros distintos en sus tres primeros partidos y aún así termine ganando el grupo? Lo mismo podrá decirse de Estados Unidos que, muy apegado a las rotaciones osorianas varió sistemas y jugadores de un juego a otro.

En ambos casos, se podrá analizar el rendimiento de los equipos en cada partido específico pero no el nivel de esas selecciones colectivamente hablando porque es imposible analizar el todo al no tener por donde empezar. El torneo de 12 equipos clasifica a los mejores terceros lo cual, desde lo deportivo, parece un despropósito y se presta a que los últimos partidos de grupo como Canadá-Honduras y Jamaica-El Salvador se disputen bajo un pacto de no agresión al saber qué resultado le conviene a los implicados. Y cuando los dos que juegan pasan con el empate, juegan a empatar.

Como colofón a la primera ronda quedará el partido que Guayana Francesa perdió por default al alinear a Florent Malouda quien no estaba habilitado para jugar. Si reglamentariamente no era elegible, tampoco debió estar en la lista de 23, y allí a alguien se le escapó el detalle más allá que quieran explicar que no infringió las reglas hasta el momento que se vistió de corto y apareció entre los titulares.

Para la segunda ronda el reglamento de competencia le permite a los equipos hacer hasta seis modificaciones en sus listas de 23. Estados Unidos aprovechará esta ventaja, que tampoco se explica mucho desde lo deportivo, para darle las gracias a cuatro novatos y traer a su artillería pesada gente como Tim Howard, Clint Dempsey, Michael Bradle y Jozy Altidore, para reforzar a un equipo que sigue sin jugar bien. Con la inclusión de estos que serán titulares a partir de cuartos la selección de Bruce Arena no solo deberá mejorar sino que se convierte en la favorita para ganar el torneo.

El nivel futboliístico de los otros participantes ha sido flojísimo, pero no es de extrañar, es el verdadero nivel de la zona. Cinco de los ocho mejores que llegaron hasta aquí y que disputan el hexgonal final están por encima de los demás y no tengo duda que uno de ellos será el campeón. No sé si por jugar bien o simplemente por la ley natural de que alguien tiene que salir campeón. Es tan parejo hacia abajo el nivel de todos que a esta altura no asuma un candidato por encima de otro.

Estoy seguro que así como la laxitud del sistema de competencia de la primera ronda le permitió a los equipos jugar con un grado de relajación mayor, ahora que llegan los juegos de eliminación directa el nivel de exigencia será otro, y para no marchar a casa, los equipos deberán mejorar ostensiblemente el nivel exhibido por todos en la primera ronda. Para cuatro de los seis (México, Estados Unidos, Honduras y Costa Rica) quedar eliminados en cuartos será un fracaso mayor, no solo por la pronta eliminación en sí, sino que esa eventual derrota quedará acentuada por los pobrísimos rendimientos anteriores. Es decir, quien se vuelva a casa en la siguiente ronda habrá disputado un Copa Oro que no les habrá dejado nada.

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