Tercera etapa: Copa Confederaciones

Jaime Gallardo
Lunes 12 de junio 2017

La intensa actividad veraniega del equipo de México, que ha tenido una primera etapa con dos partidos de preparación ante Croacia e Irlanda, una segunda con un par de partidos eliminatorios contra Honduras y Estados Unidos, tendrá ahora la parte más interesante: la Copa Confederaciones por el palmarés de varios de los contendientes.

Inmediatamente después del partido en el Estadio Azteca, la Selección Mexicana viajó a Europa para participar en la Copa Confederaciones de Rusia. La despedida no fue como los fanáticos del Tri hubieran querido porque Estados Unidos se salió con la suya y se llevó el empate del Coloso de Santa Ursula, diluyendo el ánimo festivo de las repletas tribunas del inmueble ya que el Tri fue incapaz de horadar la zaga del conjunto de Bruce Arena.

La forma como Juan Carlos Osorio dispuso a sus futbolistas en el terreno de juego, el accionar de su equipo, el resultado y la opacidad con la que se manejaron; la baja del “Tecatito” Corona, las lesiones de Márquez, Guardado y Layún, son factores que han abonado las dudas sembradas a los largo del proceso del colombiano que, en lo futbolístico, no ha hilvanado dos buenos partidos.

Sin embargo, México ha recuperado la jerarquía en la CONCACAF y va a calificar sin mayores dificultades pero, por la forma de trabajar de Osorio, en la que no ha repetido una misma alineación en lo que va de su gestión y a un año de la Copa del Mundo, la pregunta es ¿cúal es el verdadero potencial del equipo del colombiano? ¿Bajo su mando, el nivel del conjunto nacional se ha incrementado, sigue igual o peor? Desde luego que las estadísticas positivas ante rivales de la zona son contundentes, pero generalmente así era; hoy México simplemente ha recuperado lo que se perdió. Al seleccionador colombiano lo contrataron para hacer algo más de lo que se ha hecho en mundiales anteriores, pero no hay suficientes argumentos para hacer un pronóstico de lo que hoy es la Selección Mexicana en el plano internacional.

Como aconteció con sus antecesores, tampoco con Osorio el seleccionado Azteca ha tenido la oportunidad de medirse ante rivales de primer nivel con la frecuencia deseada. En la primera y única que se le presentó, en la Copa América Centenario, no tuvo un final feliz. Ahora un año después se vuelve a presentar otra oportunidad en la Copa Confederaciones.

El Tri se podrá topar con al menos dos, quizá tres o cuatro, selecciones de mejor nivel que los equipos a los que suele enfrentar en partidos amistosos y oficiales. Abrirá la fase de grupos ante Portugal, con todo y Cristiano Ronaldo, y cerrará ante el anfitrión Rusia; si se logra avanzar a la siguiente fase Alemania o Chile podrían ser los oponentes.

El encuentro de presentación es fundamental, una derrota ante los lusitanos podría orillar a tener que definir el pase contra el anfitrión. Juan Carlos Osorio lleva a los jugadores que para él son los más confiables y que más se adecuan al estilo que pretende y que, en su mayoría, vivieron junto con él el trago amargo de la goleada en Santa Clara.

Más que hablar de revanchas, es el momento ideal para comprobar la calidad de esta generación de futbolistas mexicanos y de otros valores que, se mencionan, este equipo posee.

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