Sampaoli perdió crédito en 90 minutos

Andrés Cantor
Viernes 6 de octubre 2017

Cuando vuelva a surgir la pregunta ¿cuánto influye un técnico en un equipo?, valdrá la pena recordar el 0-0 de Argentina y Perú en la Bombonera. Cada opinión quedará condicionada por lo que uno desconoce de las puertas de la concentración hacia adentro, y serán observaciones opinables y subjetivas como el fútbol mismo, pero a la vez sustentadas por declaraciones del propio Jorge Sampaoli.

Primero, la elección de jugadores en la convocatoria. Que jueguen en Europa no garantiza nada, al menos los pocos que juegan en la elite pueden marcar una diferencia sobre el resto si es que pasan por un buen momento futbolístico. Papu Gómez del Atalanta es figura de un equipo sin estrellas, juega primordialmente tirado sobre la banda izquierda (es decir con perfil cambiado porque es derecho) pero con libertad para tirarse –a menudo- por el centro. Sampaoli se lo imaginó como un obediente volante exterior y lo tiró a la cancha en el partido más difícil. ¿Está bien elegido? Su rol, escondido muchas veces, ayudó al equipo. La respuesta es no.

– Angel Di María. Al igual que Acuña en Montevideo lo puso a jugar por un sector que no desconoce, claro, pero que no es el suyo. Lo sacó en el entretiempo y justificó el cambio diciendo que solo había jugado 15 minutos en su club desde la lesion de un mes atrás contra Venezuela por las eliminatorias. ¿Valía la pena ponerlo con tan poco rodaje post-lesión a sabienda que quemaría un cambio? A la luz del resultado la respuesta es no. Me dirán, es fácil hablar con el resultado puesto, si lo es, pero este era un partido clave y en mi opinion si el jugador estaba para solo 45’ fue uan mala toma de decisión.

– Mauro Icardi. Se le iba el partido y entre el cambio de Di María y el de Gago, Sampaoli se fue quedando sin alternativas. Pero al preguntarle por qué no jugó el delantero del Inter, Sampaoli dijo que estaba algo tocado, arrastrando un dolor de una cicatriz de una lesión anterior. A Darío Benedetto le tiraron los suficientes centros para que todos se dieran cuenta que cabecear no es su fuerte, y estoy seguro que Icardi hubiese entrado si no se quemaban dos cambios. Allí, insisto, influye el DT.

– Emiliano Rigoni. Conste que no desentonó y mostró algunas cosas interesantes. Ahora, ¿qué feeling tiene el más nuevo de todos profesionalmente y personalmente con sus compañeros? !En cuatro entrenamientos donde dicen que el entrenador probó cuatro! Equipos distintos, ¿cuánto aprendió a entederse con jugadores a los que trataba por primera vez? ¿Qué opinion puede tener un novato, él, el propio Benedetto, para torcer un momento del juego, para pegarle un grito a los consagrados, para pedir una pelota? Las sociedades se forjan con el tiempo, y el DT o no entendió qué se necesitaba para sacar adelante un partido así, o es muy necio y se pone él y su sistema por encima del equipo.

– Paulo Dybala. Su brutal honestidad al declarar que le era difícil jugar con Messi porque se molestaban al jugar ambos de lo mismo, le costaron salir del equipo. Se sacó solo. Y pregunto: más allá de alguna molestia del entrenador, ¿no es su rol encontrararle un lugar en el terreno donde se pueda potenciar con Messi? ¿No daba el partido para morir con la figurita del momento en Europa –en las Juve no en el Atalanta- adentro de la cancha por la urgencia misma del resultado?

“Estamos siendo una selección muy contundente en lo que busca y esa idea de superioridad que marca Argentina en cada encuentro”, diijo Sampaoli después del partido. Entiendo que las conferencias de prensas de los DT’s tras un resultado negativo suelen ser para salir en defensa de un grupo golpeado, aunque en esta ocasión el discurso pareció genuino.

Preocupa que esta selección no haga goles, aun teniendo al mejor de todos, el que mete de a dos o tres cada fin de semana. En la selección tiene el arco cerrado, un palo, un tiro libre a las nubes, remates que en Barcelona van adentro y en Argentina afuera. Igual, juega y piensa más rápido que todos su compañeros, pero es evidente que solo no puede.

A Sampaoli nadie le quita lo bailado. Es el técnico campeón de América y el título lo ganó casi sin cuestionamientos. Potenció a un equipo que venía consolidado y tuvo a sus figuras en su mejor momento. Lo contrataron para clasificar al Mundial en los cuatro partidos que faltaban. Con eso se ganará la extension de su contrato hasta 2022. Allí tendrá más tiempo de ir dandole una identidad de juego a su equipo. Eso no sucederá si pierde el martes y será su responsabilidad el fracaso final. Dos empates de local y un empate de visitante en su debut, punto que pareció pactado durante el último cuarto de hora del Centenario. Serán sus tomas de decisiones las que puedan sepultar al equipo y con ello sus esperanzas. Pero como los que juegan son los jugadores, estimo que a esta altura se habrán reunido en privado para sacar esto adelante como sea, así le guste o no al entrenador quien se ha quedado sin margen para mantener su lírica característica.

COMENTARIOS