Rusia, a 12 meses del Mundial

Sammy Sadovnik
Miércoles 28 de junio 2017

La experiencia de la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017 nos servirá sin duda a todos, comité organizador local, periodistas, aficionados, selecciones nacionales, voluntarios y turistas, entre otros, para estar preparados de cara a la gran justa futbolística que nos espera en menos de doce meses.

Un país enorme que comenzamos a conocer, disfrutar y recorrer por lo menos en 4 de las 14 sedes que tendrá en la Copa del Mundo en 2018.

Visitando la capital Moscú, San Petersburgo, Sochi y Kazán podemos inferir que será un Mundial donde todos, y cuando digo todos los involucrados, tendrán que recorrer enormes distancias entre una sede y otra, con una santa paciencia generosa a la hora de llegar a los aeropuertos donde la seguridad es extrema y rigurosa, donde la comunicación en otro idioma que no sea el ruso se hace muy complicada y en donde encontraremos, eso sí, un país que me parece quiere brindar, más allá de las diferencias culturales e ideológicas, una imagen de desarrollo al más alto nivel.

En lo particular me llamaron dos cosas la atención: el tema seguridad ya manifestado, incluso para ingresar a nuestro propio hotel y estadios con sus respectivos Centros de Prensa y la enorme variedad en la oferta turística y gastronómica que forma parte de toda esta aventura.

Desde la típica comida rusa, pasando por las variedades de la Uuzbeka, ucraniana, siberiana, georgiana y potajes que tienen una característica que las hace únicas. Eso sí, hay que llegar siempre con la mente amplia en ese terreno.

Las vías de acceso a los estadios son como siempre amplias, cómodas y relativamente sencillas pasando los cordones de seguridad. Los estadios son de primer nivel, muchos de ellos construidos ex profeso para la disputa de esta Copa del Mundo. El transporte público es ágil y muy útil y los alojamientos están a disposición de todos los bolsillos.

La apuesta rusa por el Mundial ha sido bien trabajada, puntualmente estructurada y este preámbulo de Copa Confederaciones ha servido para eso.

Spasiva a una Rusia que nos recibirá con su mejor cara esperando que sea una muy feliz fiesta del fútbol.

Y punto.

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