Reyes de Copas

Edgardo Broner
Lunes 18 de septiembre 2017

Antonio Mohamed consiguió el último título de Independiente, la Copa Sudamericana de 2010. Había vestido esa camiseta y transmitía sus vivencias: “Acá siempre estuvo la exigencia del Rey de Copas. La gente se pone más contenta si se gana algo internacional que un torneo local. Lo van palpando desde muy chicos. Siempre lo tuve presente”.

El Turco se había hecho cargo tras una derrota ante Defensor en Montevideo, que debía remontar. Debutó en un clásico con Racing y el triunfo ajustado levantó el ánimo. Ante los uruguayos en Avellaneda, el 4-2 final resultó sorprendente para un cuadro que no marcaba más de una vez por partido.

Mohamed declaró que solo con la mística copera de Independiente, en su estadio, se podía dar vuelta ese partido. “Es algo mágico. Yo me animé a decirles que de local no sé cómo vamos a hacer los goles, pero los vamos a hacer”. Potenció a sus jugadores explorando sus raíces y la historia del club hasta ganar la Copa, siempre con lo justo.

Ahora los Rojos clasificaron a cuartos de final de la Sudamericana. Los dirige Ariel Holan, quien lleva solo tres años como técnico de Primera División, tras 11 como asistente en diversos equipos y una trayectoria en hockey sobre césped. Celebró su cumpleaños 57 en su gran momento, especial porque es socio de Independiente desde niño. Vivió desde las gradas las hazañas del siete veces campeón de la Libertadores.

Los once salen al campo como en los ´60: caminando lentamente, saludando en fila con los brazos en alto, con su capitán un paso adelante. Los ídolos como Bochini o Pavoni comparten momentos con el plantel.

El análisis futbolero discute el peso de las camisetas. Se lo cuestiona en las pobres actuaciones y se lo proclama para explicar resultados asombrosos. Pasa con las selecciones. Alemania honra la fama con la preparación seria y Uruguay evoca el Maracanazo sufriendo cada clasificación. Los colores pueden hacer volar o convertirse en una mochila de una tonelada.

Así hay equipos coperos, como Olimpia, el Rey de Copas paraguayo, o Boca Juniors, que suelen ser eliminados por rivales menores. No alcanzan los pergaminos si no se juega bien. Pero pueden potenciar, como lo logró Mohamed.

El rival en la Sudamericana fue Atlético Tucumán, que había ganado 1-0 en su cancha. El peso del gol visitante no aporta justicia, distorsiona el juego y amenaza. En Avellaneda, un tanto tucumano iba a requerir convertir 3. Con el ambiente especial de una noche copera, el primer tiempo terminó con el 1-0 que igualaba la serie. Era una fiesta.

Independiente padeció en el segundo tiempo la expulsión de su capitán Tagliafico. Luego tuvo un penal a su favor, que falló. El drama siguió con un penal para la visita, de esos que invocan al VAR. El juez vio una mano que había sido de un contrario.

La decepción era total. Iba a ser imposible marcar dos goles con uno menos. Aunque se recordó el título del gol de Bochini jugando 8 contra 11. El tiro del “Pulga” Rodríguez entró, pero el árbitro lo hizo repetir por invasión, tal vez afectado por su error. Allí surgió el arquero Martín Campaña para que las tribunas explotaran y un golazo de Benítez para revivir las grandes noches. Se abrazaban los amigos, padres e hijos, familias enteras, como aquella vez de 2010.

“Son leones, con esa actitud es difícil ganarle a Independiente”, dijo Holan conmovido tras la clasificación. Mientras tanto, miles recordaban con su canto que se trataba del Rey de Copas, como para que no hubiera dudas sobre la mística futbolera.

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