Ránking sin historia

Edgardo Broner
Lunes 23 de octubre 2017

El sorteo mundialista del 1º de diciembre podría poner en el mismo grupo a Brasil e Inglaterra, a Argentina y España, a Uruguay y Polonia o a Colombia y Portugal.

Las selecciones portuguesa, polaca y belga serán cabezas de serie, como Brasil, Argentina, Alemania, Francia y Rusia. España, Inglaterra e Italia, si clasifica, estarán en un segundo lote. Colombia, Uruguay y Perú, si supera el desafío neozelandés, podrían resultar más favorecidos.

El ránking de la Fifa comenzó a determinar los niveles en Brasil 2014, con una distribución de grupos desequilibrada, evidenciada cuando Costa Rica se encontró con tres campeones mundiales. Los dejó atrás, mostrando una vez más lo maravilloso que puede ser el fútbol ante las adversidades. Otros se quedarán en el camino por estas descompensaciones.

Desde que apareció el ránking, en 1993, se han producido dos reacciones extremas. El desconocimiento de cómo se hacen los cálculos generó desprecio de unos al ver a su selección mal ubicada. Otros difundieron con euforia sus buenos puntajes como muestra del progreso logrado, aún ignorando de dónde salían esos números. Y hubo quienes descubrieron cómo se podía sumar más fácil y organizaron partidos para lograrlo.

La determinación de cabezas para los Mundiales se basaba en la historia enlazada con las negociaciones. Para que se le diera más importancia al ránking, la Fifa lo incluyó como un factor más, pero hace cuatro años se convirtió en el único.

Perú, ausente desde 1982, podría haber estado en el primer lote si le hubiera ganado a Colombia. El último año sumó muchos puntos, mientras se diluían los malos resultados del pasado. El empate no le alcanzó, de la misma manera que alguna de las potencias se quedó abajo por algún gol inesperado. Hay una alta sensibilidad que no mira los trofeos.

La clasificación considera los últimos cuatro años, con una influencia de 100% para los recientes 12 meses, 50%, 30% y 20% respectivamente para los precedentes. Valen solo los cotejos de las selecciones mayores, con un peso que va desde 1, para amistosos, hasta 4, si corresponden a los Mundiales. Pero no se tiene en cuenta ni quién es el campeón del mundo, sólo cuentan los partidos.

La final del Maracaná hoy le suma a Alemania nada más que la quinta parte de lo que valía entonces. Lo mismo que el 7-1 de Belo Horizonte. Valen lo mismo que sus triunfos sobre Portugal o Estados Unidos en la primera ronda de 2014 y menos que cualquier victoria de este año ante rivales menores.

Pesa el nivel de dificultad de cada confederación. El de Conmebol es el más alto, con Uefa a un centímetro e influye el cuidado político por no desvalorizar a nadie. Para el resto del mapa, valen un 85% en relación a los sudamericanos. También se tiene en cuenta la posición en el ránking del contrincante, así que curiosamente se usa la misma tabla, dimensionando a quien está del otro lado de la cancha.

Los números son indicadores muy claros en muchos deportes, pero el fútbol suele reírse de las estadísticas. La intención de cuantificar lleva varios ajustes en estos 24 años. Es una referencia, pero al convertirla en la única forma de ordenar a las selecciones, se deja de lado la historia. Y un gol más en un partido intrascendente no puede superar la gloria de una Copa del Mundo.

Quienes quieran dedicarle un momento a interiorizarse de los cálculos para elaborar el ránking, Fifa ofrece una primera explicación en:
http://es.fifa.com/fifa-world-ranking/procedure/men.html
Y una más detallada en:
http://resources.fifa.com/mm/document/fifafacts/r%26a-wr/52/00/97/fs-590_10s_wrpoints_spanish.pdf

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