¿Quién ganó entre Robert Moreno y Luis Enrique?

Bryan Spira
Jueves 28 de noviembre 2019

Es complicado manejarse en un mundo donde los personajes, en muchos casos, se comen al ser humano. Cámaras, análisis de palabras, acusaciones sin tener a la mano versiones completas de lo ocurrido y “derechos” a opinar sobre la vida de terceros es el día a día dentro del fútbol.

Luego de escuchar a Luis Enrique, venían a mi cabeza varios pensamientos: “Claro que está mal que Robert Moreno no visitara a su entrañable amigo en el momento más difícil de su vida”, reflexionaba.

Sentado frente a la computadora, preparando la siguiente semana de entrenamientos, me decía a mí mismo que sin conocer todos los detalles era imposible llegar a una conclusión.

¿Qué está bien y qué está mal? Para Luis Enrique, el bien podría ser regresar cuanto antes a la selección, para Robert Moreno, desde su lugar, el bien podría ser permanecer hasta la Eurocopa, motivado por lo buenos resultados cosechados y saltar de un trampolín que le daría infinidad de opciones como primer entrenador.

La oportunidad de ser primer entrenador, luego de casi una década junto a Luis Enrique como su auxiliar, se estaba volviendo realidad y Robert Moreno no la iba a dejar pasar. El juego desplegado por su equipo invitaba a pensar lo mejor.

Tras escuchar a Luis Enrique y luego de intentar no juzgar ni sacar conclusiones, llegó el turno de Robert Moreno. Lo escuché atentamente. Un entrenador joven, que comenzó en este mundo a los 14 años por amor arte y que (aún) no se lo come el personaje (espero que así sea siempre).

El ahora ex seleccionador explicaba que sí habló en varias oportunidades con su jefe; hacía un recuento de las veces en las que le mostró fidelidad y los años en los que estuvo sin trabajar, esperando por él. También explicó el malentendido y las no llamadas o visitas luego, comprendiendo que Luis Enrique, por el momento que vivía, no necesitaba pensar en una situación laboral incómoda.

Me hace ruido en la cabeza escuchar a Luis Enrique exigiendo lealtad. La lealtad es un valor que se gana; cuando se exige, se llama subordinación. Sea quien sea el que tenga la razón, lo cierto es que al final de esta historia, los dos ganan pero también pierden.

Luis Enrique regresa a la selección pero pierde a un auxiliar que lo acompañó durante toda su carrera en los banquillos y que decidió desviar la mirada, sabiendo que solo si él asumía el cargo, el ex Barcelona podría volver a su puesto cuando se le antojara, muy posiblemente sacrificándolo (como terminó pasando).

Por otro lado, Robert Moreno sufrió un proceso traumático que desde ya significa un crecimiento laboral debido a la atención por parte de los medios que ahora posee, y en lo personal porque (quiero suponer) ahora será más cuidadoso en su toma de decisiones.

Todos somos villanos en la historia de alguien, no hay buenos ni malos, solo procesos de crecimiento y hoy ambos lo viven.

Luis Enrique está a las puertas de afrontar su primer torneo internacional de selecciones como entrenador y Robert Moreno, con el tan ansiado destete que le supone este capítulo y por su rendimiento con la selección en 9 partidos, una llamada para dirigir en primera división muy pronto.

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