Osorio: el técnico incomprendido

Sammy Sadovnik
Domingo 23 de julio 2017

Con paso seguro hacia el próximo Mundial, no deberían existir dudas. Sobre todo, por los antecedentes en campañas similares de eliminatorias pasadas donde se clasificó con sobresaltos y dependiendo de terceros.

Hoy la selección mexicana está virtualmente en el Mundial de Rusia, objetivo primario de los “dueños del balón” y de los destinos del balompié azteca.

Entonces cabe preguntarse porqué las críticas a Osorio. Porque es resistido por un sector de su afición que probablemente pensó que su selección transitaba caminos que por ahora no le corresponden, que la Copa América Centenario y la recién pasada Copa FIFA Confederaciones fueron un reflejo de la realidad de su fútbol y de un nivel que por ahora no le corresponde.

Algunos pensarán que están para dar el paso inmediato y puede que esa sea una fantasía con la que sueñan directivos, afición y periodistas.

Pero volvamos a Osorio y su “filosofía de vida” que dice plasmar en sus famosas, impopulares y muchas veces poco efectivas “rotaciones”

El no mantener un equipo base, que para el técnico sí existe, ha generado un enorme debate en México que, sumado a dos resultados abultados, han hecho del técnico colombiano y sus colaboradores la “carne de cañón” de sus más agudos críticos.

Hoy se perciben más dudas que certezas, se cuestiona más y se reflexiona menos y por ese accionar de los personajes que toman las decisiones en el fútbol mexicano, la mayoría de forma viceral, crece la inestabilidad de un proceso que comenzó, como todos, hasta completar el ciclo mundialista, cuatro años como los cumplidos por Ricardo Lavolpe entre 2002 y 2006.

Dudo mucho que Osorio pueda dar su brazo a torcer. No sería justo ni con él y menos con los principios enarbolados desde el inicio de su gestión. Pero de lo que sí estoy seguro es de la poca paciencia de los que toman decisiones en el seno mismo del fútbol mexicano y eso no le asegura un futuro al hoy técnico de la selección.

A pesar de que los resultados se puedan dar, las dudas y quejas pasan por el funcionamiento de un colectivo que no convence, que variando tanto deja muy poco margen de error y poco tiempo de trabajo con esos elementos que tanto rota su entrenador.

El profesional de hablar pausado, de frases descriptivas hacia sus rivales, de discurso libreteado y muchas veces repetitivo va agotando su tiempo, un tiempo que infelizmente para Osorio no dependerá de él.

Y punto.

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