Notable aparición

Daniel Chapela
Jueves 20 de junio 2019

México arrancó con paso perfecto y convincente su andar por la Copa Oro. Dos victorias (ante Cuba y Canadá) contundentes y claras. La idea y el estilo de Gerardo Martino se consolidan. Sus apuestas rinden fruto, al tiempo que el equipo sostiene un plan de juego que va encontrando automatismos y registros. A la par, el discurso del entrenador provoca adhesiones y consenso: el mensaje es claro, la ruta coherente y la ejecución condice con aquello que se pregona.

El Tata le dio cuerpo a un once que no se desajusta ante lesiones o variantes. Los roles predominan por sobre las demarcaciones y el talento de los intérpretes opera en función de una propuesta colectiva. El Tri funciona, se emplea con intensidad sin medir el calado del rival y hasta el talante de los futbolistas entró por el carril de un sentido común que transmite el líder del grupo.

Todas buenas noticias y un panorama que invita al optimismo. El torneo irá añadiendo partidos de mayor exigencia conforme se avance a las fases decisivas y allí México tendrá que encarar desafíos que exijan del colectivo capacidad de adaptación a los contextos. Algo para lo que parece estar preparado.

Pero, de todas las novedades que el proceso Martino ha traído al Tri, la que más ha resaltado ha sido la de Uriel Antuna. El joven extremo del LA Galaxy, formado en las fuerzas básicas de Santos Laguna y ya con experiencia europea, ha sido todo un descubrimiento. Entró en el plantel sin hacer ruido, casi de puntas de pie. Apareció como titular en el amistoso ante Ecuador y en el primer duelo de Copa Oro frente a Cuba por la lesión de Rodolfo Pizarro. Su triplete en Pasadena fue un golpe sobre la mesa y la notable actuación en Denver contra Canadá un llamado a gritos a la titularidad.

Antuna es atrevido, encarador y dueño de un uno contra uno difícil de descifrar. Ante las ausencias de Hirving Lozano y Jesús Corona, los dos mejores especialistas en esa demarcación con que cuenta México, el chico le ha ofrecido a Martino una solución para el juego por banda. A sus virtudes naturales añade un componente que resulta inconmensurable por escaso: su acertada lectura de las distintas situaciones que plantea el partido lo lleva a tomar las mejores decisiones. Así, sabe cuándo la jugada pide desborde y centro, una diagonal sobre el perfil más débil del defensor o abrir un pasillo que explote el lateral. Todo lo hace con un alto grado de eficiencia y el equipo se beneficia de su generosidad.

La titularidad para Antuna en la Copa Oro no será tema de discusión. Del casi anonimato a este presente lleno de luces medió una acertada decisión de Martino. Y el talento esplendoroso de un jugador con una proyección en escalada que bien podría marcar el camino del recambio generacional. El fútbol y sus dinámicas determinarán hasta dónde llega su progresión.

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