No es una contradicción

Andrés Cantor
Lunes 5 de junio 2017

Puede que esta columna le termine pareciendo contradictoria. Pero no lo es. Porque eso es lo que tiene el fútbol: no hay una verdad absoluta ni una sola manera de conseguir el éxito. Para mí, Chile y México tienen todo para ser grandes protagonistas de la Copa FIFA Confederaciones. Una, la campeona de América, porque tiene un grupo consolidado, una base que juega bien, que ha respetado una idea de juego de un entrenador, Sampaoli, a otro, Pizzi.

Dos jugadores que vienen de tener excelsas temporadas al más alto nivel europeo: Arturo Vidal con el Bayern Munich y Alexis Sánchez en el Arsenal. Si logran mantener y trasladar el nivel mostrado en sus clubes, serán un aporte fundamental para un equipo que juega como tal, sin dependencia de uno solo, y que se beneficia del conocimiento del juego colectivo que pretende su entrenador.

A este hay sumarle que este grupo no se ha dormido en sus laureles, que ha ido por más aún tras lograr la inédita y esquiva Copa América de 2015, revalidándola un año después con la consagración en la Centenario de Estados Unidos, y ahora se siente capaz de ganar la Copa FIFA Confederaciones. Sabe que lo puede lograr porque la base está. Es básicamente el mismo equipo, los mismos jugadores y la misma idea.

Por su parte, México también dispone de una base estable, el grupo que está disputando las eliminatorias es fundamentalmente el mismo que jugó la Copa América Centenario y el que estará en Rusia. Sin embargo, su técnico, sabemos, no acostumbra a repetir alineaciones de un partido a otro y mantener un once titular estable. Las llama rotaciones que, según Juan Carlos Osorio, pasan tanto por el desgaste físico que pueda tener uno u otro jugador como por la necesidad de adaptar su idea de cómo jugarle a su rival de turno con los jugadores que él cree son los más idóneos para esos noventa minutos.

Esta metodología le ha dado frutos en la eliminatoria, en partidos contra rivales acaso menos competitivos de los que se topará en Rusia.

Y Osorio sabe muy bien cómo le fue con su idea en la Centenario, un torneo corto como la Confederaciones. Jugó un partido muy completo contra Uruguay que fue el rival más difícil del grupo, hizo cuatro cambios para ganarle a Jamaica sin jugar bien, y nueve modificaciones para apenas empatar contra Venezuela. Para el partido de eliminación directa con Chile utilizó una fusión de sus tres alineaciones iniciales, pero terminó haciendo siete cambios con respecto su último juego contra la Vinotinto. Así le fue. Tengo el presentimiento que en Rusia hará cambios de un juego a otro pero no serán tantos. Jugará con una base que será modificada por alguna cuestión puntual y punto. Veremos si es así. Cualquiera sea la estrategia que vaya a utilizar aún creo en la capacidad del Tri para llegar lejos. Clave será ganarle a Portugal en el debut, y lo creo posible.

Para llegar al éxito hay varios caminos, queda demostrado en estas dos selecciones campeonas de sus Confederaciones, una con la solidez respaldada por la continuidad, la otra por saber cómo encarar partidos con variantes, intentando que la idea se respete más allá de los nombres.

Después del 7-0 con Chile, Osorio se tomó 45 días de reflexión. Estoy seguro que no traicionará sus ideas en Rusia, pero que también habrá aprendido de las lecciones que le dejó una derrota humillante (y el porqué de la misma) que aún lo tiene marcado.

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