Madrid: Contundencia sobre táctica

Nicolás Cantor
Lunes 5 de junio 2017

Este Real Madrid ha dejado una huella eterna en el fútbol y podría ser considerado como el mejor equipo de todos los tiempos. Con Zidane y el aporte de Ancelotti, los merengues lograron ganar tres Champions en cuatro años, una hazaña impresionante. Pero esta última campaña ha sido, lejos, la más contundente. Arrasó desde comienzo a fin, dejando en su estela a históricos equipos del Viejo Continente desahuciados. Pero, ¿cómo se dieron estos resultados tan abultados que le trajeron tanto éxito ininterrumpido al Madrid?

Sin sacarle mérito a la impecable sabiduría de Zidane para rotar el abundante talento de su equipo y exprimirle el máximo desempeño, la táctica no fue el factor definitorio para que este Madrid saliera campeón.

Estos híper-galácticos (pues ya superaron en palmarés a aquellos notorios galácticos) se destacaron en los partidos más importantes por sus individualidades inigualables que definieron varios partidos en los momentos más importantes: los múltiples cabezazos de Sergio Ramos sobre la hora, golazos creados y definidos por la magia de Isco, las gambetas en una baldosa de Benzema que liberaron espacio para goles críticos y la contundencia explosiva de Cristiano que en segundos te cambiaba el destino de un campeonato.

Así se definió la final de la Champions. Nació desde un quite y simple desborde de Modric cuyo servicio al vacío del primer palo permitió que Cristiano Ronaldo llegase con su imparable poder para poner el marcador fuera de alcance para la Juventus y sentenciar la final.

Pero si consideramos a este Madrid como uno de los mejores equipos de la historia del fútbol, es extraño pensar que Zidane, en sus pocos años conociendo la dirección técnica, ya está en el mismo nivel del podio que Guardiola, quien revolucionó la táctica moderna con su Barcelona del 2009. Ese equipo, aunque no tuvo el mismo éxito internacional que el Madrid de ahora, quedó en los anales históricos como un equipo que cambió el fútbol para siempre. Este Madrid se mide junto a ese Barcelona, pero de una manera distinta.

La superlativa riqueza táctica de ese Barcelona fue tan extraordinaria que hoy su estructura táctica sirve casi como un andamiaje del fútbol contemporáneo. Y no es que este Madrid no tenga riqueza táctica porque sí la tiene, sólo que al fin y al cabo sus individualidades pesaron mucho más que cualquier cosa que Zidane pudo haber escrito en su pizarrón.

Simplemente citemos la entrega de Cristiano Ronaldo. Durante un encuentro, no parece que esté enchufado los noventa minutos completos. Ya no influye en el desarrollo del fútbol durante el trámite entero de un partido. De repente desperdicia un mano a mano o erra un cabezazo. Camina en tres cuartos de cancha, recibe la pelota y la pasa y de un momento al otro mete un repentino cambio de ritmo, encuentra el espacio, le llega la devolución y define con tanta facilidad como la que cualquier mortal tiene para despertarse. Así fueron sus primeros veinte minutos en la final.

Sin embargo, la responsabilidad del triunfo no sólo cae sobre él y eso Zidane lo tuvo claro. El estratega francés sabía de todo el talento que tenía a su disposición y la fue cambiando partido por partido. Un miércoles en Copa, aniquilaba la oposición James con su zurda letal; el fin de semana llegaba Marcelo con un recorrido de la cancha entera, enganchaba para la derecha para perfilarse a su pierna menos hábil y la clavaba en un ángulo; luego la semana siguiente, en Champions, Morata definía el partido. Zidane supo manejar, rotar y exprimir este nivel élite porque él estuvo de aquel lado. Y aunque le podría caer mal a algunos egos, a Zizou lo respetan.

El Madrid encontró la manera perfecta de castigar a equipos de manera temprana, obligarlos a salir para buscar un empate y luego liquidarlos cuando estaban expuestos. No había quien parara a este Madrid. Levantó una copa menos que partidos perdidos y eso que perdió la vuelta contra el Atlético en Champions, si no aquel dato estaría parejo.

¿Es el equipo que tiene el mejor desarrollo futbolístico de la historia? Quizá no. Pero lo que se puede decir con pura certeza es que es, lejos, el equipo más poderoso que existió.

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