Los partidos clave condenaron el proyecto a largo plazo de Osorio

Bryan Spira
Jueves 2 de agosto 2018

Ganas y todos te quieren; pierdes y haces las maletas. Entrenadores que son ratificados y a la siguiente semana son despedidos. Solo sirve ganar, no importa cómo. Importan los tres puntos, importan los títulos.

¿Existen los proyectos en el fútbol?

Si no te codeas constantemente con el éxito, debes ir paso a paso hasta alcanzarlo. No hay espacio para las casualidades.

La selección mexicana, tomando en cuenta los últimos 18 años, ha tenido procesos mundialistas con más incertidumbres que certezas.

En el 2002, bajo la dirección de Javier Aguirre como apagafuegos tras la destitución de Enrique Meza y Manuel Lapuente, se dieron una serie de resultados que parecían improbables para clasificar al Tri a Corea Japón. En el 2006 con Ricardo La Volpe se consiguió estabilidad, pero en 2010 nuevamente necesitaron de Javier Aguirre tras la destitución de Sven-Göran Eriksson.

En el 2014 México volvió a experimentar dificultades parecidas a las del 2002. En la última jornada del Hexagonal final el combinado azteca perdió ante Costa Rica y dependía de la victoria de Estados Unidos sobre Panamá.

El resultado finalmente se dio y México ganó su puesto en la Copa del Mundo derrotando en el repechaje a Nueva Zelanda.

Visualizar un panorama diferente era complicado y la Federación Mexicana de Fútbol decidió contratar a Juan Carlos Osorio. El colombiano cayó derrotado 7-0 contra Chile en la Copa América Centenario y 4-1 ante Alemania en la Copa Confederaciones. Dos derrotas que lo condenaron a tener a la opinión pública en contra.

Más allá de eso, Juan Carlos Osorio comenzó con un proyecto. El colombiano entendió que hay procesos para alcanzar el éxito y el primer paso era demostrar que México es el ‘Gigante de la CONCACAF’.

Clasificó sin dificultades al Mundial y solo perdió el último partido. En total dirigió 52 encuentros con 33 victorias; 9 empates y 10 derrotas para un rendimiento del 70.3%.

Ganó ante Alemania pero perdió el partido clave ante Suecia. Solo Bora Milutinovic ha llegado al quinto partido con México, ningún entrenador, sea cual sea su nacionalidad, lo ha logrado.

Juan Carlos Osorio, con sus métodos poco ortodoxos para una selección, tampoco pudo.

Lo perseguirán los resultados adversos en partidos clave. No pudo ganar trofeos pero sí pudo demostrar que México está por encima del nivel de la CONCACAF, que primero hay que cumplir ciertos objetivos primarios para luego pensar en grande.

Si existieran los proyectos y se determinaran de manera clara los objetivos al principio de cada ciclo, hubiese sido interesante ver a México bajo la dirección de este cuerpo técnico en Catar 2022.

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