La mejor final posible

Daniel Chapela
Lunes 4 de diciembre 2017

Tigres y Rayados disputarán el título del Apertura 2017 en el mejor escenario imaginable: por primera vez en mucho tiempo llegaron a la instancia que define al campeón los equipos más destacados del campeonato. Por nómina, funcionamiento y estructura, las dos instituciones de Monterrey estuvieron varios pasos por delante del resto y las series semifinales disputadas por ambos en la liguilla dejaron en claro esas diferencias.

Futbolísticamente son distintos, casi opuestos: Tigres puede desplegar diferentes registros de juego y adaptarse a lo que el partido le vaya demandando. Rayados apela al mejor contragolpe de la Liga para destrozar a sus rivales con una pegada rotunda que suele tener distintos protagonistas.

Los de Ricardo Ferretti dominan a sus rivales con una posesión sólida y criteriosa marcada por sus centrocampistas, para luego explotar con cambios de ritmo que encuentran buenos argumentos para desbordar por afuera y elementos que desequilibran por dentro para cargar el área. Tiene volantes de buen pie, extremos veloces y definidores de jerarquía. La riqueza de los felinos de mitad de cancha para arriba es apabullante: André Pierre Gignac, Enner Valencia, Eduardo Vargas, Javier Aquino y Jürgen Damm conforman un grupo temible que complementan suplentes de gran valía como Ismael Sosa, Lucas Zelarayán o Damián Álvarez. Nadie puede presumir de semejante arsenal en la liga mexicana.

A Tigres se le atragantan los equipos que se repliegan y sostienen una estructura defensiva que cierra líneas de pase y reduce espacios de maniobra en los últimos metros. Genera más situaciones de gol que las que alcanza a convertir, lo que muchas veces le impide conseguir resultados contundentes ante rivales claramente inferiores. Cuenta con defensores expertos y un arquero, Nahuel Guzmán, de buen juego de pies y tendencia a vivir lejos de su arco, una condición apreciada por su equipo porque anticipa eventuales acciones de contragolpe, haciendo válido el riesgo que asume.

Antonio Mohamed, en la acera apuesta, le dio forma a un conjunto que es todo vértigo. Hizo más goles que nadie sumando el torneo regular y la liguilla, y también fue el que menos recibió. Dejó ir a Edwin Cardona y sumó a Avilés Hurtado, la pieza que le faltaba para terminar de conformar una maquinaria que saca ventajas de sus muy bien trabajadas transiciones ofensivas. Rayados se posiciona con un bloque compacto que deriva en catapulta una vez recupera la pelota. La consigna es robo y búsqueda inmediata de apoyos para armar la salida rápida. Y allí surgen como resortes Carlos Sánchez, Celso Ortiz o Nery Cardozo en el medio y unos metros más arriba Dorlan Pabón y Hurtado, los dos que suelen aparecer por fuera. Rogelio Funes Mori es el definidor natural, pero sobran los nombres para llegar al remate final y repartirse los focos.

Como Tigres, puede sufrir delante de propuestas que reduzcan espacios con fundamento. Le pasó en el torneo regular ante cuadros menores como Lobos BUAP, Santos o Puebla. Con tantos “corredores”, la ausencia de franjas amplias reduce su impacto. Sin embargo, puede destrabar ese tipo de partidos con acciones de pelota quieta. Cuenta con buenos especialistas para el cobro de tiros libres y piezas que pueden hacer daño en el juego aéreo. Una vez destraba los partidos y consigue llevarlos al contexto que mejor le acomoda, se hace imparable y de difícil referencia para los defensores.

La serie final, que iniciará este jueves en el estadio de la Universidad de Nuevo León y culminará el domingo en la cancha de Rayados, promete ser un espectáculo de gran nivel futbolístico. Por propuestas, porque se trata de un clásico con mucha raigambre en la región y de cierta trascendencia nacional, y por los enormes ejecutantes que aparecerán de lado y lado, la definición del campeón anticipa un duelo fascinante y de pronóstico incierto. Que la cancha determine quien es el mejor y que los apellidos ilustres, en el terreno y en los banquillos, entreguen un cierre de torneo que haga honor a sus charreteras.

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