La marea roja: Panamá y su primer mundial

Sammy Sadovnik
Miércoles 18 de octubre 2017

Más de ocho años y tres procesos distintos tuvieron que pasar para que la selección de Panamá logrará el objetivo de clasificar a su primera Copa del Mundo a nivel absoluto.

Su avance era ya evidente con las selecciones con límite de edad que clasificaron a mundiales Sub 17 y Sub 20, pero la asignatura pendiente era la seleccción mayor.

“Cheché”Hernández demostró con algunas limitaciones que Panamá estaba para competir en aquellas eliminatorias camino a Sudáfrica 2010. Los hermanos Julio y Jorge Dely Valdés estuvieron a minutos del repechaje rumbo a Brasil 2014 perdiendo sobre la hora con Estados Unidos en casa. Pero fue Hernán Darío Gómez, el “Bolillo”, quien los encaminó a su primer Mundial y no vía repechaje, sino de forma directa con el pasaporte sellado a Rusia.

Y es que “Bolillo”, quien había clasificado también por primera vez a Ecuador a un Mundial y había dirigido a Colombia en Francia 1998 además de ser auxiliar de Pacho Maturana en dos mundiales, habló siempre claro, llegó al jugador y al medio deportivo con un mensaje directo: “Este es un país sin historia futbolística, aquí hay que construir un sueño y ese sueño es mío también, trabajemos juntos para alcanzar la meta”.

Panamá es un país de peloteros y boxeadores, no en vano tiene a dos de los maximos exponentes de esos deportes: Mariano Rivera y Roberto “Mano de Piedra” Durán, pero de fútbol, muy poco, casi nada. Hasta hace unos años nada más celebraban una derrota por la mínima diferencia contra México y hoy no solo empatan en casa sino que casi le ganan en el Azteca.

Panamá creció, con una generación de jugadores experimentados que tendrán su premio mayor el próximo verano en Rusia. Los Penedo, Tejada, Baloy, Román Torres, Blas Pérez, Quintero, Nurse, entre otros, podrán cerrar sus respectivas carreras futbolísticas jugando un Mundial, el primero para su país.

Y es que el fenómeno del fútbol panameño a nivel de selección lo palpamos cada vez que visitamos sus tierras. La afición por el fútbol crecía, los aficionados portando la camiseta roja en los días de partido, en la tele, en el banco, en los restaurantes… La marea roja era una realidad, un movimiento colectivo que contagiaba a cualquiera, ese también fue su éxito, unir a través del fútbol a todo un país que hasta hace unos años celebraba perder por la mínima diferencia contra México.

“El Bolillo”, enfrentado muchas veces con la prensa deportiva, supo manejar como el mejor diplomático o político ese temporal. Le quitó presión a sus jugadores, los arropó e hizo de este grupo un colectivo sólido con un objetivo común: el de llegar al Mundial.

No sabemos para qué estará Panamá en el Mundial, dependerá mucho del sorteo del próximo 1 de diciembre, pero de lo que sí estamos seguros es que lo dejarán todo en la cancha, disfrutando cada momento de esta experiencia inolvidable y acaso única para esta generación de futbolistas, la de llegar por primera vez a un Mundial y bañar toda Rusia con esa Marea Roja que llegó para quedarse.

Y punto.

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