La luna de miel de Gerardo Martino

Jaime Gallardo
Sábado 16 de febrero 2019

El desarrollo de la gestión de Gerardo Daniel Martino se ha venido dando “a pedir de boca” para los dirigentes de la Federación Mexicana de Fútbol –encabezados por Yon de Luisa– en un proceso en el que, en todo momento, sostuvieron que no había prisa por elegir al sucesor de Juan Carlos Osorio.

Para cumplir con los compromisos pactados en las fechas Fifa de septiembre y octubre se decantaron por el interinato de Ricardo Ferretti.

Terminado el Mundial de Rusia la primera opción fue renovar a Osorio; una vez que el colombiano rechazó seguir en la dirección técnica del Tri, se comenzó la búsqueda del nuevo entrenador, misma que parecía un concurso de “palos de ciego” para ver si alguno pegaba.

Sin precisar la terminología entre “candidato y contactado”, lo que quedó claro es que no fueron pocos los nombres que tuvieron en agenda de De Luisa y Cantú. Algunos se conocieron, otros no, pero no dejó dudas que los perfiles de los aspirantes eran variados. El holandés Louis Van Gaal fue la alternativa que más cerca estuvo de concretarse pero situaciones familiares se lo impidieron.

Los intentos por cambiar el interinato por una permanencia definitiva con “Tuca” Ferretti fueron arduos y entre directivos del más alto nivel, de la FMF y de CEMEX, la empresa cementera propietaria de los Tigres, pero los “usos y costumbres” que rodean a la Selección Mexicana pudieron más para la negativa definitiva del estratega brasileño.

A partir de ahí, el nombre de Gerardo Martino fue tomando fuerza hasta que poco a poco, se fue quedando en solitario con un entorno que se fue tornando cada vez más favorable para la llegada del entrenador argentino, en ese momento todavía del Atlanta United de la MLS.

Sin hacer una sola declaración, el palmarés del “Tata” y los comentarios positivos de quienes han conocido su trabajo comenzaron a unificar criterios en el sentido de que la de Martino sería la mejor elección.

El “arroz se terminó de cocer” cuando quienes simpatizaban con la opción de Miguel Herrera, pensando que si salía campeón con el América, como sucedió, en automático regresaría al comando del Tri, terminaron decepcionados luego de que, el propio Miguel, desechó la posibilidad en el festejo mismo de la obtención del título de la Águilas, al afirmar que él se quedaría en Coapa.

En ese momento la opinión publica comprendió que solo era cuestión de que se cumplieran con ciertas fechas establecidas para que se hiciera oficial lo que para ese momento ya era mucho más que un secreto a voces. Los plazos se cumplieron y los hechos se consumaron: Gerardo Martino fue ungido como el nuevo entrenador de la Selección Mexicana.

Llegó con una aceptación poco usual en el medio futbolístico mexicano, incluyendo a algunos detractores de oficio que tiene sea quien sea el entrenador de Tri. Su bien ganada reputación de tipo serio, trabajador, alejado de las polémicas, de los debates estériles, y con un lenguaje claro y directo

Sin demora el “Tata” puso “manos a la obra”, asistiendo a partidos de la Liga MX como parte del inicio de la observación de jugadores y visitando a los clubes en compañía de Yon de Luisa, para intercambiar puntos de vista y explicar su plan de trabajo a los entrenadores y directivos de cada uno de los equipos.

Este proceder y algunos de los puntos externados sobre ciertos temas han caído muy bien en el ánimo de los aficionados, lo que ha generado que la aceptación de Martino sea aún mayor; por ejemplo, el que no le va a rogar a nadie para que acepte ser convocado, ya que a su juicio para cualquier futbolista debe ser un orgullo integrar la selección de su país.

A diferencia de Osorio, para Martino el jugar en Europa no es garantía de convocatoria automática, darle seguimiento a la Liga MX. En su primer micro ciclo quienes fueron convocados externaron opiniones favorables a los conceptos y forma de trabajar del nuevo seleccionador.

Pero quizá lo que más se destaca es que el tiempo que tuvo para trabajar en la cancha con sus futbolistas el “Tata” lo aprovechó a cabalidad. La costumbre había sido que en cada concentración de Tri era más el tiempo utilizado para grabar comerciales o cumplir con compromisos con patrocinadores que para trabar en el terreno de juego.

Esto apenas comienza pero el inicio es bueno. Habrá que ver si Martino puede seguir manteniendo alejado a su plantel de las frivolidades extra cancha que están al acecho permanente de los seleccionados, pero sobre todo si, cual es su objetivo, le puede dar al Tri un estilo de juego que no tuvo con Juan Carlos Osorio y puede, como también lo afirmó, entusiasmar y convencer a los aficionados por lo que su equipo haga en la cancha.

Para ello también se requerirá que lo apoyen y lo dejen trabajar y como dijo Cantinflas: “Ahí está el detalle”.

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