La historia aún no termina

Jaime Gallardo
Martes 24 de abril 2018

El viernes pasado se escribió uno de los últimos capítulos de la brillante carrera que, como futbolista, ha escrito Rafael Márquez Álvarez. El nativo de Zamora, Michoacán, jugó su último partido como jugador activo en la Liga MX en el Estadio Jalisco, uno de los varios escenarios que atestiguaron sus grandes actuaciones, enfundado en la camiseta rojinegra del Atlas, esa que Rafa con hechos demostró que tanto quiere, porque es la del equipo que lo formó como futbolista, en el que debutó y desde el cual brincó al otro lado del “charco”.

Fue en el inmueble de la colonia Independencia en el que Márquez hizo su debut a los 17 años de edad, jornada 11 del torneo de invierno 96 (primer torneo corto) ante los Pumas de la UNAM; el entonces entrenador de los Zorros, Efraín Flores, incorporó antes de lo previsto a Rafa al primer equipo del Atlas debido a la salida del entonces referente de la zaga, Eduardo Berizzo, quien fue transferido al River Plate de Argentina.

El zamorano fue parte del espléndido trabajo de Marcelo Bielsa en la fuerzas básicas atlistas, de la labor del argentino se formó la que fuera la columna vertebral no solo del Atlas sino tiempo después de la Selección Mexicana con Oswaldo Sánchez, Pavel Pardo y Jared Borguetti, y otros más que no llegaron a las alturas de los mencionados.

Cuando Márquez debuta a su corta edad, para los usos y costumbres del futbol mexicano, ya tenía en su haber un proceso bien llevado en las categorías con límite de edad y por su calidad una buena cantidad de partidos internacionales acumulados en los representativos mexicanos Sub 15 y Sub 17.

Consolidado en el Atlas, fue transferido al Mónaco en una negociación directa de club a club. Por como se dieron las cosas, el de Rafa Márquez fue considerado como el modelo a seguir en la formación de jugadores.

Con el Mónaco supo lo que es coronarse campeón, pero indiscutiblemente los capítulos más gloriosos de la historia de Márquez Álvarez se escribieron con el Futbol Club Barcelona. Con la camiseta blaugrana, lo ganó todo.

Cumplido su brillante ciclo Catalán regresa a América para vivir la experiencia de la MLS con el NY Red Bulls, equipo que junto con el Atlas, fueron los únicos en los Rafael no levantó el trofeo de campeón.

En contra de lo que muchos llegaron a pensar Rafa Márquez anunció su regreso a México, pero no al Atlas, sino al León. Antes de emigrar Rafa prometió algún día volver a la Madriguera, y lo cumplió, no así su ferviente deseo de coronarse con el equipo de sus amores.

El ambiente estaba cargado de nostalgia la calurosa noche del viernes pasado en Guadalajara, el ver a una leyenda, de las muy contadas que tiene el futbol mexicano, por última ocasión, como el propio Rafa lo dijo en su casa, ante su gente y ante el rival de siempre, fue factor determinante para dejar en un plano secundario el partido como tal con todo y que fuera el Clásico Tapatío.

Era imposible sustraerse a la emotividad del momento. Se sabía que en algún momento Rafa saldría de cambio y por el sonido local se convocó a que cuando eso sucediera los aficionados encendieran la luz de sus celulares.

En ese instante los aficionados de las Chivas, que en buen número acudieron al Jalisco, silbaron la moción, como siempre le silbaron al capitán Rojinegro.

Por las condiciones del partido Rafa estuvo en la cancha más tiempo del que se había planeado, finalmente al minuto 90. el cuarto árbitro, Víctor Hugo Romero Lupercio encendió la pizarra electrónica señalando el ingreso del número “6” Edgar Zaldívar y la salida del número “4”.

Matías Almeyda entendió perfectamente el momento que se estaba viviendo el entrenador del Guadalajara se salió de su área técnica y se colocó unos centímetros atrás de la línea de banda para ser el primero en saludar y abrazar al homenajeado.

Al momento de producirse el cambio todos los aficionados en la tribunas del Jalisco, se pusieron de pie para ovacionar al gran Rafa Márquez, incluyendo los seguidores de Chivas que captaron de inmediato el mensaje de su entrenador, el michoacano bebía su momento, lentamente se quitó la banda de capitán se

entregó a un compañero, con los ojos vidriosos de la emoción salió de la cancha, después de Almeyda, el cuarto árbitro fue el segundo el saludar a Rafa quien en su camino a la banca se arrodillo y miró al cielo, se incorporó, levantó los brazos y comenzó aplaudir para agradecer la entrega de la gente.

Terminado el partido fue con el resto de sus compañeros a saludar a “La Fiel” y como los buenos toreros en las tardes de gloria se fue de la cancha cobijado por el fervor popular.

Así se cerró un capítulo más de la historia como futbolista de Rafa Márquez, pero no fue el último, el punto final todavía no se ha puesto. De la Liga MX habrá de despedirse definitivamente el sábado en el estadio Hidalgo cuando el Atlas visite al Pachuca, pero puede ser que haya otro capítulo igualmente trascendente, como varios de los que integran la carrera de Márquez.

Rafa quiere y va a ir al Mundial, para unirse a Antonio Carbajal, Lothar Matthäus y Gianluigi Buffon quienes participaron en cinco copas del Mundo. La parte final de la historia la va a escribir Rafa Márquez con el Tri, al que llegó por primera vez de manera muy curiosa.

Corría el año de 1997 el Director Técnico de la Selección Mexicana, Bora Milutinovic realizó la convocatoria para un partido amistoso contra Ecuador en el estadio Azteca, el serbio entregó la lista de los convocados a la persona que tenía que elaborar la convocatoria formal para los clubes y la prensa. Esta persona cometió un error, Bora consideró a Márquez del Atlas, pero César, no Rafa. Al momento de hacer la lista oficial se incluyó a Rafael, la convocatoria se dio a conocer y nadie del cuerpo técnico se percató del error hasta que Rafa se presenta en la concentración del Tri.

Desde entonces, ha sido un asiduo convocado al representativo Azteca. Vistiendo la camiseta verde Márquez a pasado las duras y las maduras, ha revelado que dos de sus momentos más recordados con el Tricolor fueron el gol que le anotó a Argentina en el Mundial de Alemania 2006, y en el actual proceso, el gol que le marca a Estados Unidos en Columbus que ayudo a cortar la paternidad del “dous a cerou” que ejercía el conjunto de las Barras y las Estrellas sobre el equipo mexicano.

Si las cosas le salen bien a Juan Carlos Osorio y su gente en Rusia, bien podría Rafa Márquez agregar un par de páginas de éxito a su palmarés en el ocaso de su carrera. Si no logra, de todos modos hay una historia cuyos párrafos escritos con más alegría que sin sabores, integran un cúmulo de capítulos que narran vida de un futbolista profesional que vale la pena ser leída.

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