James, “El Alemán”

Sammy Sadovnik
Miércoles 12 de julio 2017

Unos días después de terminado el Mundial Brasil 2014, Real Madrid presentó con bombos y platillos a su nuevo fichaje. Se trataba del colombiano James Rodríguez, ante más de cuarenta mil aficionados en el estadio Santiago Bernabéu.

La “nueva joya de la corona de Florentino Pérez”, que costó unos 70 millones de euros, llegó a Chamartín arropado por una enorme afición colombiana, con la misma ilusión y promesas con las que llegan todos los jugadores al equipo merengue, sin pensar acaso lo que tan solo una temporada después sería su realidad.

James jugó poco en los últimos dos años. Fue más considerado por Ancelotti en su primera temporada que por Benítez o Zidane. Amagó entonces un par de veces con irse antes de terminar su contrato: algunos berrinches, malas caras y declaraciones ambiguas marcaron el derrotero de un jugador que no era feliz ni estaba cómodo.

No estoy seguro si el Madrid hizo un buen negocio con la cesión por dos años al Bayern Munich con opción de compra. No será la primera vez que Florentino haga un mal acuerdo con algún jugador tan caro, pero de lo que sí estoy seguro es que por lo menos jugará con el conjunto bávaro.

Con Ancelotti en el banquillo del Madrid en su primer año, James jugó 46 partidos anotando 17 tantos, su mejor cifra goleadora hasta ese momento. Ganó el Mundial de Clubes de la FIFA y la Supercopa de España en esa primera etapa.

Por eso, tal vez esa sea la apuesta del colombiano apoyado por el técnico italiano que sí lo tendrá en consideración.

James va a una Bundesliga competitiva, a un equipo que busca ganarlo todo, incluyendo la Champions, un colectivo protagonista en donde puede encontrar esa tranquilidad personal y profesional que parece no tuvo en la capital española.

A menos de un año del Mundial es también una buena noticia para la selección Colombia. El tener a James en actividad y competencia al más alto nivel, redundará también en el equipo que dirige José Néstor Pekerman.

La carrera del colombiano fue de más a menos. La poca continuidad lo llenó de dudas, le quitó confianza. Es por eso que su apuesta alemana, con un entrenador que supo manejar y extraer lo mejor del jugador dentro de la cancha, ayudará a James a volver a ser ese jugador feliz que lo llevó hasta la “Casa Blanca” de donde salió casi por la puerta de atrás.

Y punto.

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