El santuario de Pelé

Daniel Chapela
Jueves 21 de septiembre 2017

Una enorme estatua de Ingemar Johansson lanzando un recto de derecha intimida al visitante. La estampa del ex campeón mundial de los pesos completos sueco, rival de Floyd Patterson en tres combates memorables, lo muestra fibroso y gigante en la puerta de entrada al estadio Ullevi de Gotemburgo. El boxeador fue una de las grandes figuras del deporte de este país, hijo ilustre de una ciudad apacible que se asoma al Mar del Norte con sus cielos violáceos en los interminables atardeceres del verano salvador.

El Ullevi es un punto de referencia en la historia del fútbol mundial. Hace 59 años Pelé debutó allí en un partido contra la Unión Soviética y sobre su césped el prodigio de 17 años le anotó a Gales el primero de sus 12 goles en las Copas del Mundo. Fue en Suecia donde Brasil logró su primer título y Gotemburgo la plaza que celebró las galas de coronación de O Rei.

Con menos notoriedad, también Iker Casillas le debe al Ullevi su alternativa con la selección de España a mediados de 2000.

La estatua de Ingemar Johansson a los pies del viejo estadio Ullevi

Las caminerías que lo circundan son una variante del paseo de las estrellas de Hollywood. Allí están homenajeados, además de Pelé y Johansson, personajes del deporte local y figuras del espectáculo como Mick Jagger. El lugar ha sido sede de campeonatos de atletismo y de la final de la Euro 92 ganada por Dinamarca sobre Alemania.

Hay en el Ullevi un aire a santuario que resulta conmovedor. La arquitectura, casi una pieza de art déco, es de líneas modernas, con tribunas que descienden al acercarse a los extremos en una especie de ola con ondulaciones que dan vía libre a la brisa templada que reduce la sensación térmica. Lo nuevo se funde con lo antiguo: una vanguardista pizarra electrónica se enmarca en la estructura de la original detrás de uno de los arcos; en el otro, un vetusto marcador, el mismo que se activó el 19 de junio de 1958 para registrar el primer grito de Pelé.

Las taquillas conservan su diseño y es inevitable erizarse al pasar por las puertas de acceso, hechas de hierro forjado y torniquetes de madera con forma de hélice que han resistido el paso del tiempo. Allí parecen seguir habitando las almas de quienes dieron vida y color al cemento celeste que habla a través de esas voces.

Su amplia dimensión y la merma en la asistencia en los partidos del IFK Göteborg, llevaron a una mayor explotación del recinto para eventos artísticos y, eventualmente, encuentros de la selección sueca. Los anuncios que decoran postes y paredes invitan a conciertos de Robbie Williams o Roger Waters para julio y agosto, además de un amistoso entre el Real Madrid y el Paris Saint Germain, programado para el 27 de este mes con Zlatan Ibrahimovic y Cristiano Ronaldo como principales reclamos publicitarios.

Los antiguos torniquetes de madera del estadio en el que debutó Pelé

A escasos 100 metros se levanta el Viejo Ullevi, una especie de hermano menor que acoge a los clubes profesionales de la ciudad y es la casa permanente del equipo nacional femenino. Con acertado criterio, las autoridades decidieron demoler la antigua estructura y edificar una nueva sobre el terreno de la anterior. Es un estadio pequeño, con gimnasios y restaurantes operativos todo el año, a la vera del río Göta y a 10 minutos del centro.

Suecia es una sociedad avanzada cuya mayoría profesa la religión protestante. El fútbol, cuyos feligreses no siguen a un único Dios, cuenta con innumerables templos en el planeta. El que honra el debut en la gran escena de Pelé, figura adorada por miles de fieles, está en este lugar de gentes cordiales que celebran al sol sin rendirle culto.

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