El podio de los finalistas

Daniel Chapela
Viernes 5 de julio 2019

México y Estados Unidos disputarán la final de la Copa Oro. Fueron, con claros y oscuros en el camino, las dos mejores selecciones del torneo. Ambas encararon inicios de ciclo y renovaciones. Gerardo Martino en el Tri y Greg Berhalter en el Team USA, encabezaron procesos de cambio y sus idearios aún se encuentran en fase embrionaria, pero los modelos de juego están claros y el funcionamiento se asienta en medio de una competencia con claros contrastes respecto al nivel de los rivales.

En uno y otro hubo notas altas, corroboraciones e interrogantes. Sostenidos sobre un 4-3-3 como sistema base, sus prestaciones dejaron en claro la intención de ser propositivos, imponer condiciones con la pelota y jugar en terreno rival. México lo hizo siempre, aunque tuvo puntos grises en la toma de decisiones para marcar diferencias en zona de definición. Estados Unidos fue más inconstante, con el partido ante Curaçao como referencia de cómo puede perder el control si ciertos fundamentos (la presión alta, el achique hacia delante de su bloque) se nublan o no se ejecutan.

A partir de una lectura que no incluirá el choque por el título, estableceremos el podio de los tres futbolistas más destacados de los finalistas en el Solider Field de Chicago. Actuaciones y rendimientos que exceden el resultado del domingo. Una oportunidad para hacer balance y debatir.

México: entre la nueva y la vieja guardia

1. Uriel Antuna. Entró en la lista por descarte y acabó siendo la gran apuesta de Martino. El extremo del Galaxy se ganó un lugar a pulso, tocando la puerta con fuerza hasta derribarla. Sin Hirving Lozano o Jesús Corona, ausentes en la Copa Oro por distintas razones, el chico fue permanente pieza de desequilibrio en la derecha. Su uno contra uno garantiza un alto porcentaje de acierto en los duelos. Puede encarar contra la raya o hacer diagonales para abrir pasillos al lateral. Y tiene gol, lo que incrementa su valoración. En algún momento perdió la titularidad, pero su falta fue tan notoria que terminó entrando de cambio. Fue la gran noticia que recibió México en el evento.

2. Andrés Guardado. Respondió al llamado del Tata y lo hizo asumiendo el rol de líder y capitán. En la Copa brilló con partidos de alto vuelo. Su ritmo europeo se notó en ese ida y vuelta permanente que llenó de dinámica la mitad de la cancha. Como interior zurdo aportó claridad, conceptos, fluidez y un entendimiento de la posición que fue un manual: recepciones perfiladas, juego entre líneas, recorridos, remate de media distancia, presencia en el área enemiga. Su vigencia es indiscutible y la obra de Martino se irá construyendo sobre los cimientos del hombre del Betis.

3. Raúl Jiménez. Fue creciendo con el desarrollo del torneo para terminar mostrando el nivel que exhibió en su brillante temporada con el Wolverhampton. En el sistema de Martino, el nueve tiene que aportar en el juego desde distintos roles: como pivote, para arrastrar la marca de los centrales y abrir espacios por adentro; como socio en los circuitos de circulación, apareciendo entre líneas para sumarse a la dinámica de pases y movimientos; como definidor, si la secuencia de la jugada lo lleva a zona de finalización. Impreciso en los primeros partidos, fue ganando solvencia y su jerarquía representó un valor agregado determinante en los momentos de mejor funcionamiento del Tri.

Estados Unidos: dos interiores de alto vuelo

1. Weston McKennie. Enorme torneo el del mediocampista del Schalke 04. Su nivel, junto al de Christian Pulisic, estuvo muy por encima del rendimiento colectivo de su selección. Berhalter tiene en McKennie a un interior derecho de talla mundial. Puede parecer apresurada la apreciación tratándose de un futbolista de 20 años, pero sus 24 partidos en la Bundesliga hablan de una madurez que resiste el halago. En la Copa expuso un compendio de virtudes al alcance solo de los elegidos. Fue un todocampista con presencia en zonas interiores, socio para armar triángulos por fuera o para construir el juego desde el mediocentro, y protagonismo en el área enemiga. Le anotó a Curaçao el gol que metió a su equipo en semifinales y marcó el primero en la victoria sobre Jamaica que los puso en el Soldier Field. Su peso fue determinante.

2. Christian Pulisic. No es una sorpresa que la gran figura del presente aparezca en el podio. Su precocidad en el gran escenario hace parecer que estuviésemos analizando a un jugador con amplio recorrido. Pero son sus años en la gran escena, con partidos de Bundesliga, Champions y eliminatorias mundialistas sobre sus hombros, los que construyen la silueta competitiva de otro de los veinteañeros titulares de Berhalter. Sus prestaciones como interior izquierdo y la dupla que armó por su costado con el extremo Paul Arriola, convirtieron esa banda del ataque estadounidense en un arma letal y casi incontrolable. Pulisic es un virtuoso con la pelota, pero además un elemento con un importante acervo táctico que enriquece el juego de ataque. Tanto por dentro como por fuera, el delantero que vestirá la camiseta del Chelsea en la próxima temporada europea, fue un factor que generó desorden en los rivales y una alternativa de desnivel individual para resolver situaciones complejas. Como el duelo de semifinales contra Jamaica que acabó definiéndose con dos goles suyos.

3. Zack Steffen. El arquero, si bien participó en la fase de preparación previa a la llegada de Berhalter, fue una apuesta del entrenador que lo había dirigido en el Columbus Crew. Los amistosos antes de la Copa Oro, especialmente contra Venezuela en Cincinnati, lo convirtieron en objeto de críticas. Hubo un halo de dudas alrededor de su figura, pero el técnico lo sostuvo y acabó convertido en figura. Desde la solvencia como bien inicial, construyó credibilidad y confianza con buenas actuaciones. Brilló ante Curaçao con varias atajadas de mérito y volvió a aparecer contra Jamaica para sostener la ventaja. Steffen, en el modelo de Berhalter, debe aportar juego de pies para construir desde la salida y velocidad para anticipar por detrás de una línea de defensores que suele ubicarse sobre la mitad de la cancha. En ambos aspectos cumplió con creces.

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