El barco de la US Soccer se hundió

Nicolás Cantor
Viernes 13 de octubre 2017

El barco más pesado de la flota de la US Soccer se hundió. Acribillado por todas partes, el agua se filtró por cada agujero. Llegó Bruce Arena, un navegante experimentado, para arreglar y volver a guiar al carguero. De repente parecía que este viejo conocido rellenó los hoyos para que el navío retomara el rumbo hacia un destino mundial. Le creímos al navegante y a los que lo instalaron. Todos. Pero saliendo del puerto de Couva, el barco naufragó hacia el abismo más oscuro y profundo de Norteamérica.

Estamos a tres días de este fracaso, el más histórico de la US Soccer. Estados Unidos no clasificó al mundial y pocos han dado la cara. Murió el sueño de un país entero con una de las culturas más patrióticas del mundo y casi nadie se ha declarado culpable. ¿Quiénes son? Todos. Comienza desde lo más alto en la federación, con aquellos que se la jugaron con Arena al echar a Klinsmann; con los jugadores y referentes que no mostraron urgencia en Trinidad y Tobago cuando lo que se necesitaba era un gol; con la liga doméstica que entorpece la competitividad de los seleccionados que por años jugaban por encima del nivel de la CONCACAF cuando militaban en Europa; con el proceso de fútbol juvenil que le niega la participación a grupos minoritarios; y con la prensa que muy pocas veces busca un responsable al momento de criticar con criterio y contundencia.

Siendo componentes del sistema futbolístico de este país, todos viviremos esta etapa de incredulidad por varias semanas o meses. Seremos críticos como fanáticos y como periodistas. Pero llegará un momento donde será obligatorio encontrar la manera de recuperarnos tras este vergonzoso naufragio que nos tiene a todos aturdidos.

Hoy se le dio vuelta a la página. Comenzó una limpieza que tardará años en completarse. Empezó con la renuncia de Arena. Sin embargo, la mano manipuladora de la federación, su presidente Sunil Gulati, sigue a cargo por ahora. Ahora su continuidad deberá ser puesta bajo la lupa más grande del periodismo estadounidense. Eso es una obligación.

Seguiremos con el fuerte cuestionamiento de un sistema que premia lo individual sobre lo colectivo como con las becas universitarias. El mismo sistema deportivo que apunta a tener éxito con jugadores corpulentos buscando pelotazos directos en lugar de desarrollar un fútbol más pensado, cuya complejidad crea a los mejores planteles del mundo. El cambio de mentalidad tendrá que ocurrir desde el inicio del desarrollo futbolístico en este país.

Sin embargo, una reforma así de drástica no será sencilla. Debería comenzar con mucha autocrítica y humildad. Esto ya no es un problema que se arreglará con una campaña de clasificación hacia Catar 2022 (y ¡cómo se va juzgar esa campaña!). La juventud americana tiene que mejorar y las mentes que intentan promover su éxito tienen que estar abiertas a este cambio.

Ni hablar de la MLS que paga mal e incentiva poco a los que rodean a los mejores jugadores, los referentes de la selección y los extranjeros que llegan. Esa discrepancia de talento entre la estrella de cada club y los que lo acompañan, sigue siendo demasiado vasta y a la postre perjudica a ambas partes. Sí quedamos estancados ahí, no habrá progreso. Apuntemos hacia la meta de ser una potencia mundial porque este país tiene todas las herramientas y recursos para serlo.

He escrito esta columna con el ‘nosotros’ colectivo porque yo también fui víctima de este naufragio. Como estadounidense que conoce a los pioneros del fútbol en este país, como lo fueron Bora Milutinovic y Steve Sampson, siento que nos hemos quedado paralizados. No hemos podido construir sobre el andamiaje que estos nos dejaron. Seamos sinceros y cambiemos la narrativa del supuesto “éxito” de la selección en torneos internacionales. En los últimos tres mundiales, Estados Unidos ha ganado tan solo dos partidos.

Lo que ocurrió esta semana fue un reflejo del estado de nuestro fútbol. No soy quién para entregar la reforma necesaria, pero sí para pedirla. Este país no puede seguir conformándose con su manera de vivir, jugar y desarrollar el fútbol. Siempre hay que estar un paso por delante de los demás en este deporte. El martes se tomó un grosero paso hacia atrás. Desde ya, salgamos de la profundidad del mar oscuro donde caímos. En estas aguas turbulentas y picadas, tendremos que forjar el nuevo camino.

Bora siempre dice “la jugada más importante es “la siguiente”. Y este es nuestro partido más difícil. Entonces juegue, US Soccer. Juegue.

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