Campeones desde el arco

Edgardo Broner
Lunes 16 de abril 2018

Todas las selecciones que levantaron la Copa del Mundo estuvieron respaldadas por un arquero que transmitía seguridad, además de resultar determinante para resolver en los momentos claves. Como excepción, el brasileño Félix no lucía confiable en México ´70 pero sus compañeros siempre marcaban los goles necesarios y más.

En los Mundiales siguientes, Sepp Maier, Ubaldo Fillol, Dino Zoff, Nery Pumpido, Bodo Illgner, Taffarel, Fabien Barthez, Marcos, Gianluigi Buffon, Iker Casillas y Manuel Neuer cumplieron claramente ese rol, unos con mayor lucimiento e influencia.

Las dudas que genera la Selección Argentina a dos meses de su debut copero incluyen a Sergio Romero, que desde hace mucho mira desde la banca los partidos de sus clubes en Europa. La inauguración de la Escuela de entrenadores César Luis Menotti en Buenos Aires reunió a varios históricos, presentando una buena oportunidad para conversar el tema con Fillol y Pumpido.

“El arquero campeón mundial debe tener jerarquía, continuidad, un tiempo de trabajo con el grupo y respetar fundamentalmente el ABC del arco, que es atajar. Hoy se insiste mucho con el estilo, que para mí es un adorno; lo importante es que la pelota no entre. La formación de los arqueros debe incrementar eso”, enfatizó Fillol.

Pumpido se sumó a la idea de que primero hay que atajar, agregando la personalidad necesaria y reconociendo que el reglamento los ha obligado a ser un poco más jugadores de campo. Afirma que tienen que hablar mucho para ordenar, porque son quienes tienen la mejor visión. La evolución del puesto ambos la ven como parte de la búsqueda permanente para perfeccionarse.

El campeón del ´86 respaldó a sus colegas actuales: “Después del puesto de Messi, el del arquero es lo más tranquilo. Aunque Romero no esté jugando, si rinde en la Selección importa. Argentina tiene miles de arqueros, Romero, Guzmán, Caballero, Armani, Rulli, Marchesín, no tiene problemas”. El del ´78 planteó sus dudas: “Romero no es titular en sus equipos desde hace 7 años, no sé qué es lo que pasa. A la larga no es beneficioso”.

Con el Mundial tan cercano y tanto por mejorar, cada uno aportó lo que sucedió antes de sus consagraciones. En 1978 hubo una concentración previa desde enero, algo imposible poco tiempo después. Fillol explicó que la clave “fue la magia que tuvo el Flaco Menotti de hacernos creer a nosotros que éramos los mejores y que íbamos a ser campeones del mundo. Esas frases te perforaban, te llegaban y las tenías que poner en práctica”.

En 1986 nadie le daba posibilidades a Argentina y hasta se había puesto en duda la continuidad de Carlos Salvador Bilardo, que luego llevó al equipo a un título y a un subcampeonato. Pumpido recordó que “siempre ha habido dudas antes de los Mundiales. La clave fue que el grupo se compenetró mucho. El mejor del mundo debe tener el respaldo de un buen equipo atrás. Se jugaron 7 Mundiales con Messi o Maradona y ganamos uno solo”.

El viejo dicho de que hay que conocer la historia para no repetir los errores es importante también en el fútbol. Escuchar a los campeones ayuda a entender sus logros. Participaron en tres Mundiales, uno vivió además la Copa como preparador de arqueros, el otro ganó la Libertadores como jugador y director técnico. Argentina llegará a Rusia en un ciclo marcado por las improvisaciones, pero con la candidatura que generan la camiseta y su capitán. Cada día será decisivo y la sabiduría de los campeones está al alcance.

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