Basta de derrotas dignas

Bryan Spira
Viernes 28 de junio 2019

No suelo escribir en caliente. Antes de opinar veo los partidos por segunda o tercera vez y luego de varias anotaciones y análisis de estadísticas y funcionamiento de los equipos dentro de la cancha.

Hoy no, hoy si opinó en caliente porque llegó el momento de trascender, de dejar a un lado las “derrotas dignas” y pasar a ganar.

Durante toda la semana, en la sala de prensa, Venezuela le ganó el partido a Argentina. Entrenador y jugadores de la selección venezolana decían frases como: “No nos vamos a paralizar por tener a Messi ahí, ganándole le vamos a demostrar respeto” o “Hemos aprendido y tenemos mucha ilusión”.

No solo desde la sala de prensa ganó el conjunto venezolano, una hora antes del partido, viendo en las alineaciones las ausencias de Lo Celso y Guido Rodríguez, Scaloni ya le estaba dando ventaja a Venezuela.

Foyth quedó regado cada vez que tenía que enfrentar a Machís, Messi no apareció y Argentina se apagó después del gol que llegó producto de un error de Rincón en la defensa de un tiro de esquina.

Venezuela le jugó con demasiado respeto a Argentina. En el segundo tiempo, el equipo de Dudamel tuvo la pelota pero en el último tercio de la cancha no conseguían conectar con Rondón.

Así como en la selección Sub 20, Venezuela depende mucho del pase largo hacía sus delanteros; se construye bien la jugada pero a medida que se van acercando al arco, existe una dependencia por el delantero fuerte que carga con la responsabilidad de bajar la pelota en desventaja (en la mayoría de los casos) y darse la vuelta para fabricarse una oportunidad de gol.

El delantero no recibe apoyo. Se pasó de jugar con dos puntas para conseguir acompañamientos, a correr por las bandas sin ningún tipo de desahogo. Las variantes parecieran buscar piernas frescas y no fluidez en el juego.

Venezuela tenía todo servido. Por primera vez en la historia, la selección Vinotinto llegaba a un partido ante Argentina como favorita pero sigue faltando el salto de calidad. Sigue faltando ambición en el último tercio de la cancha y concentración en las transiciones defensivas.

Basta de entrenadores que hablan en ruedas de prensa invitando a la afición a creer, basta de jugar con la ilusión de los aficionados, basta de jugar primero contra el escudo propio y luego ante el rival y por último: Basta de derrotas dignas; es hora de abrirle las puertas a las victorias que realmente honrarán al tan golpeado fútbol venezolano.

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