Arena no vino a revolucionar el fútbol

Nicolás Cantor
Miércoles 14 de junio 2017

Cuando a la US Soccer se le empezó a alejar el pasaje a Rusia 2018 al ser humillada en San José, echó a su técnico para traer a alguien que le pudiera volver a dar una identidad. Bruce Arena fue el viejo conocido al que le encargaron una asignación cuyo margen de error era muy reducido junto a una absoluta obligación de éxito. La bestia que heredó estaba herida, botando mucha sangre. Pálido y desconcertado, trastabillaba hacia su muerte.

En su momento, la elección de Arena se habría sentido como un paso atrás para una federación que busca un desarrollo constante, con una progresión de sabiduría que construye sobre lo que antiguos referentes dejaron en el camino. ¿Dónde ir después de Klinsmann? La US Soccer miró hacia atrás para salir al frente. Arena fue una respuesta inmediata a una situación apremiante. Quizás este técnico no conocía a la gran mayoría de la nueva generación, pero sí sabía lo que era la presión de conseguir resultados y la idiosincracia del fútbol estadounidense.

Con una tranquilidad de un hombre que comprendía dónde tenía plantados los pies, se sacudió esa presión de encima como una pelusa en la solapa. Empezó evaluando a jóvenes, muchos ni tenían conciencia futbolera cuando Arena dirigió su primer mundial.

Pero con un par de amistosos encima, su equipo no jugaba lindo al fútbol. Llegó a las eliminatorias cuestionado, con una plantilla que sobre el papel parecía poco contundente. Pero contra Honduras en San José fue completamente lo opuesto. Se dio un resultado que cambió el panorama. Si antes el sendero estaba oscuro, Arena llegó a iluminarlo hasta el final con linternas.

Esta doble fecha volvió a conseguir el mismo resultado que su doble fecha pasada: una victoria de local y un empate de visitante. Invicto y con regularidad. Aunque su fútbol no sea estéticamente vistoso y no se le ha presentado un digno rival en casa, ha sumado puntos en el Hexagonal. Algo que con Klinsmann fue complicado. Contra México en el Azteca, su planteamiento fue muy parecido al del alemán en Columbus. Pero el resultado fue distinto. Salió vivo del Azteca.

Arena no vino a crear una revolución. Su objetivo es clasificar al Mundial. El Estados Unidos de Arena está trepando la tabla del Hexagonal y se está encaminando hacia Rusia 2018. Para algunos la zona donde milita Estados Unidos es “generosa.” Para Klinsmann no lo era. Arena conoce el hexagonal como la manzana de su casa. Sabe jugar el torneo y sabe llegar a un Mundial.

Por eso la apuesta de Arena por parte de US Soccer fue acertada. Arena nutrió a aquel animal en su momento más desesperado. Tapó, coció y sanó esa herida. Nutrió a su manera a la bestia y, antes de lo anticipado, ya caminaba. Quizás ahora no brinca con la misma lucidez que antes, pero recuperó el ánimo y la confianza.

Team USA todavía no propone contra rivales fuertes y en situaciones ajenas, pero todo un país está esperanzado con los resultados y los despliegues individuales, como los de Pulisic y Howard, que al equipo le han vuelto a entregar cierta personalidad y brillo, sin embargo tenue.

Pero este verano, con una Copa Oro en medio, Estados Unidos puede volver a recuperar ese fuego que anteriormente lo ayudaba a adueñarse de la CONCACAF. Falta el recorrido más importante para llegar a Rusia, pero Arena irá a su tercer mundial con una versión sumamente mejorada a la que le dejó Klinsmann.

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